Con una redacción especial, San Pedro Noticias Jujuy informó sobre una medida que se adopta en su vecina provincia de Salta ante una problemática absolutamente repugnante y condenable, conocida popularmente con su nombre inglés: bullying, y en español -que al parecer todavía es el idioma oficial en la Argentina- es lisa y llanamente acoso escolar, acoso en las escuelas.
Ese «delito» es una forma de violencia física, verbal, psicológica o social, repetitiva e intencionada, ejercida entre estudiantes o mejor dicho, ejercida por estudiantes contra sus pares. Se basa en un abuso de poder donde la víctima se siente en desigualdad e indefensa, buscando aislarla, humillarla o dañarla, lo que afecta gravemente su bienestar, desarrollo y rendimiento escolar que muchas veces lo marcará para toda su vida, cuando no llevarla a quitarse la vida por el suicidio mientras los malvivientes siguen disfrutando de las suyas.
EL LIBERTADOR hace ya unos años con un aviso institucional confeccionado por quien suscribe esta nota, se sumó con un humilde aporte en la prevención de ese mal tan repudiable, que por suerte en la provincia norteña se pusieron los pantalones largos para combatir esas conductas que sí deben considerarse delictivas y Dios quiera sea imitada en todo el país.
El texto de referencia de ese medio de comunicación jujeño expresa literalmente:
«Tu hijo podría hacer bullying… y tú podrías terminar arrestado. En Salta se aprobó una reforma que cambia las reglas. Si un menor incurre en acoso escolar, los adultos responsables podrían ser sancionados.
¿De qué forma? Con multas económicas. O incluso… hasta 30 días de arresto. Pero hay algo importante: no es automático. La sanción se aplicaría cuando los padres no intervienen, cuando no colaboran, cuando no hacen nada para frenar la situación.
Y ahí es donde empieza el debate. Porque hay quienes lo ven necesario. Dicen que el bullying dejó de ser «cosa de niños». Que hoy hay casos más graves, más violentos, con consecuencias reales. Ansiedad, depresión, aislamiento. Y que alguien tiene que hacerse responsable.
Pero del otro lado… la preocupación también pesa. Porque hay quienes preguntan si castigar a los padres realmente soluciona algo o si solo traslada el problema. Porque educar no es controlar todo, y no todos los padres saben lo que sus hijos hacen fuera de casa.
Y ahí aparece la pregunta incómoda: ¿Hasta dónde llega la responsabilidad de un padre… y dónde empieza la del hijo? Porque una cosa sí es clara: ignorar el problema ya no es opción.
Y aquí es donde esto se vuelve importante. Si tienes hijos, no esperes a que la escuela te llame. Habla con ellos. Pregunta cómo tratan a otros. Observa cambios en su conducta. Y si detectas algo, actúa.
Porque hoy ya no se trata solo de disciplina. Se trata de prevenir algo que puede escalar más de lo que imaginas. Y ahora… también puede tener consecuencias legales».
Hasta el ahí la publicación, válida en todos sus conceptos para tenerse en cuenta y analizar, ya que como bien señala: «Una cosa sí es clara: ignorar el problema ya no es opción».
Eduardo Hernández,
comunicador social.
En Corrientes, jornadas de concientización en escuelas
Respecto a la temática de la nota de arriba sobre el acoso escolar o bullying, palabra derivada del verbo inglés to bully (intimidar), el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Corrientes organizó un espacio de diálogo con los alumnos de primer año del colegio Presidente Hipólito Yrigoyen, en busca de explicar los diferentes tipos de acoso y sus consecuencias en el ámbito educativo.
La charla sobre la prevención del bullying se llevó a cabo en el establecimiento creando un ambiente de intercambio enfocado en trabajar conceptos de respeto y convivencia entre los estudiantes.
El encuentro fue dirigido por el subsecretario de Seguridad Ciudadana del Ministerio de Seguridad, Oscar Martínez.
Durante la reunión, se abordaron los distintos tipos de bullying que se presentan en la vida cotidiana, detallando los peligros y las consecuencias de estas prácticas tanto para las víctimas como para los agresores.
Esta iniciativa forma parte de las acciones implementadas por la Subsecretaría de Seguridad Ciudadana, que mantiene un programa de trabajo en instituciones educativas con el objetivo de promover entornos escolares más seguros, fomentar la empatía y ofrecer herramientas de prevención a la comunidad estudiantil.

