El panorama de una crisis comercial con la baja del consumo repercute actualmente en todo el país. Incluso, comerciantes locales reconocen que no hay un incremento en las ventas y que este escenario pone en jaque a los comercios minoristas.
En diálogo con EL LIBERTADOR, Augusto Marcelo Massochi, titular de la Asociación de la Producción, Industria y Comercio de Corrientes se refirió a la situación local y señaló que «como todo el mundo, hay una baja de consumo notoria, viene desde hace varios meses y continúa».
Por lo tanto, sostuvo que, a pesar de que se percibe movimiento en las calles, la conversión en ventas efectivas no alcanza los niveles esperados, incluso tras periodos tradicionalmente fuertes como el inicio del ciclo escolar.
DEL IMPACTO ONLINE A LA
APERTURA DE IMPORTACIONES
Respecto a la baja del consumo, Massochi indicó que «no sabemos bien todos los motivos», pero hay factores. Según el análisis del sector, el incremento en el costo de los servicios y la apertura de las importaciones son algunos de ellos. Sin embargo, la competencia de las plataformas digitales y la nueva forma de comercializar online aparecen también como desafíos que muchos negocios locales aún no logran asimilar, llevando a varios dueños a replantearse si vale la pena mantener las puertas abiertas.
«En algunos rubros, por ejemplo, de ropa, regalos, juguetes, hay algunos que se ven más afectados que otros por la nueva forma de comercializar, a través de las páginas web», contó.
A su vez, enfatizó en que al ser Corrientes un punto alejado de los grandes centros de producción, cualquier aumento en los combustibles impacta de lleno en la logística y el transporte, encareciendo toda la cadena de valor en un contexto de incertidumbre global.
EL LABERINTO DE LOS ALQUILERES
Asimismo, el referente se refirió al tema de los alquileres comerciales, donde sostuvo que «es un tema de privado», pero con la actual normativa, los contratos imponen actualizaciones de costos cada tres o cuatro meses.
«La gente prefiere dejar ese lugar, cambiar o ver. Porque no se puede cobrar los alquileres que se cobraban antes. Y tampoco al inquilino le conviene que quede sin alquilar. Es preferible tener abiertos y no cerrados», explicó.
Y concluyó que «hay muchos que cambian, se van a otros lugares. Y se está viendo ya locales en el centro, muchos locales cerrados, con carteles de alquileres cerrados. Se está viendo en las laterales de Junín, que antes no se veían tanto. Ahora se están viendo más locales en alquiler».

