En un contexto donde la higiene urbana se ha vuelto una prioridad crítica para la Capital, el presidente del Concejo Deliberante, Marcos Amarilla, brindó detalles ante EL LIBERTADOR sobre el avance legislativo de herramientas clave para combatir la proliferación de basurales a cielo abierto y el incumplimiento de las normas de tránsito.
El eje central de la discusión se posa sobre el proyecto de videomultas, una iniciativa del bloque Vamos Corrientes que busca cerrar un vacío legal histórico.
Para Amarilla, el desafío de la conducta ciudadana reside en que la problemática de la basura no se limita a la eficiencia del servicio, sino a la falta de compromiso de un sector de la población. Según explicó, el Municipio realiza un esfuerzo «muy importante» en la limpieza de la ciudad, pero se enfrenta constantemente con «vecinos desaprensivos» que arrojan residuos en cualquier lugar, incluso en zonas recién saneadas.
«Estamos trabajando en un cambio de conducta, en un cambio de hábito», señaló el legislador, subrayando que la Municipalidad está ajustando los servicios de recolección para que los horarios y lugares sean precisos y conocidos por todos.
Sin embargo, el ex Interventor del Instituto de Previsión Social advirtió que la tarea es «diaria, permanente y constante», y que muchas veces la concientización no es suficiente si no hay una sanción efectiva de por medio.
Uno de los principales obstáculos que enfrenta actualmente el Ejecutivo municipal es la imposibilidad de sancionar infracciones que no son presenciadas en vivo por un inspector. «Hay como un vacío legal; la normativa actual exige que haya un agente municipal labrando el acta para poder sancionar», detalló Amarilla.
El proyecto de videomultas permitiría utilizar las más de 1.000 cámaras instaladas en la ciudad y el Centro de Monitoreo para identificar vehículos y personas en el momento exacto en que arrojan basura o cometen faltas graves, como cruzar semáforos en rojo. Esta tecnología permitiría actuar en «tiempo real» y daría soporte a los delegados vecinales en el control de la higiene en sus barrios.
La iniciativa ya fue girada a las comisiones de Seguridad, Obras y Legislación, donde los concejales de distintos bloques realizarán sus aportes. Se espera que el tratamiento comience la próxima semana en la comisión de Seguridad.
«Pareciera que si no nos multan o si no nos tocan el bolsillo no queremos entender el daño y el perjuicio que se genera, especialmente en los días de lluvia», reflexionó Amarilla, vinculando la acumulación de residuos con las complicaciones en los desagües.
Con esta normativa, el Deliberante busca no solo ordenar el espacio público, sino también forzar ese «cambio de hábito» necesario para que la inversión municipal en higiene urbana no se pierda en la desaprensión de unos pocos.

