En la localidad de Paso de los Libres, la Justicia condenó a Cristian Luciano Ledesma, un joven de 20 años, a cumplir una pena de cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo. La sentencia, homologada por el juez de Garantías Gabriel Aldaz, unifica dos causas: la venta fraudulenta de una bicicleta robada y un ataque con una gomera que dejó a un vecino con lesiones craneales severas.
El caso, que se resolvió mediante la modalidad de juicio abreviado pleno, contó con la acusación de la fiscal Daniela Di Tomaso. Ledesma admitió su responsabilidad en los hechos, evitando así el debate oral, tras un acuerdo entre la fiscalía y la defensa que fue ratificado este martes mediante la Sentencia N° 7.
Los hechos que llevaron a Ledesma tras las rejas ocurrieron en un breve lapso entre finales de 2024 y principios de 2025 en el Pasaje Benítez. El primer incidente, fechado el 31 de diciembre, involucró a Ledesma y a su padre, Cristian Marcelo Ledesma (quien falleció recientemente mientras cumplía prisión preventiva en una situación que aún se investiga). Ambos vendieron una bicicleta robada por 45 mil pesos, engañando al comprador bajo el pretexto de que era un regalo familiar que tenían «tirado en el fondo». Por este hecho, se le imputaron los delitos de estelionato y encubrimiento por receptación dolosa.
Apenas una semana después, el 6 de enero de 2025, la investigación señala como un «encono de larga data», el joven Ledesma atacó a su vecino, Gabriel Piris, disparándole un piedrazo con una gomera. El impacto le provocó un traumatismo de cráneo con hematoma subdural, una herida contusa que puso en serio riesgo la salud de la víctima.
El magistrado resaltó que la fiscal Di Tomaso reunió un cúmulo de evidencias contundentes que habrían garantizado una condena en cualquier juicio ordinario.
Entre las pruebas que figuran en el legajo se encuentran la denuncia formal del dueño original de la bicicleta y el testimonio clave de quien la compró de buena fe; Llos informes médico-legales que certifican la gravedad de las lesiones sufridas por Piris tras el ataque con la gomera; y el propio relato de la víctima sobre la agresión.

