Con la participación de 41 presbíteros provenientes de diversos países, la diócesis de Goya acogió, por primera vez en su jurisdicción, el 2° Retiro de Emaús para Sacerdotes, encuentro que tuvo lugar del 10 al 12 de febrero en la Casa de Retiros San Liborio, en la localidad de Mariano I Loza, más conocida como Estación Solari.
El obispo de Goya, monseñor Adolfo Canecín, acompañó las tres jornadas y presidió la misa de clausura, en las que el equipo de servidores estuvo integrado por 15 de los sacerdotes participantes, que llegaron de España, Uruguay, Chile, Colombia, Venezuela, Estados Unidos y de la Argentina.
En su homilía, monseñor Canecín partió de la antífona del salmo: «¿Con qué pagaré al Señor tanto bien que me ha hecho?», remarcando que de esa pregunta «nace de un corazón que se descubre profundamente amado por Dios. Para nosotros, los sacerdotes, esta antífona del salmo adquiere una profundidad especial».
El Obispo calificó la experiencia como un «regalo de Dios» y exhortó a los ministros de la Iglesia a cuidar lo recibido: «Lo que es don de Dios tenemos que agradecerlo y también cuidarlo porque se puede perder. Tenemos que pedir todos los dones de la perseverancia en la vida, en la fe y en la vocación. Es dejar que Él siga actuando en nosotros, permitiendo que el Resucitado nos alcance en nuestro propio camino de Emaús», profundizó.
Dijo más adelante que «la perseverancia es una gracia que se pide. Nuestra vocación se renueva cada vez que volvemos a la imposición de las manos, redescubriendo que le pertenecemos a Él».
Resaltó que este retiro representa un «caudal de gracias» y una oportunidad «para ofrecer, con humildad, un espacio donde el Señor pueda renovar la gracia que le dio a cada sacerdote el día de la imposición de las manos».
«Que la Virgen, nuestra tierna Madre de Itatí, nos conceda la gracia de perseverar en la alegría de haber sido llamados por Dios», concluyo la homilía.
PADRE BAENA
Por su parte, el padre Enrique Martín Baena, superior general de los Cooperadores Parroquiales de Cristo Rey, procedente de España, e iniciador de estos Retiros de Emaús, explicó que la propuesta «nace de la necesidad del clero de vivir experiencias espirituales en primera persona».
«Emaús para sacerdotes significa redescubrir el propio carisma. Es un retiro transversal donde no hay diferencias ideológicas ni sociales, porque por encima de todo está el ser sacerdotes», sostuvo, subrayando que el método se basa en la espiritualidad ignaciana y potencia el sentido de pertenencia a la Iglesia.
También se expresó el padre Pablo Stortti, sacerdote de la Diócesis de Goya y coordinador local de las actividades, quien en la misa de clausura manifestó su alegría por haber sido «testigo de cómo Dios toma a unos para ser instrumentos del bien de otros sacerdotes».
«Hemos vivido una experiencia única en el corazón de nuestra Diócesis. Estamos respondiendo a lo que el Espíritu ha sembrado para lograr una fraternidad en este nuevo tiempo de la Iglesia de caminar juntos», concluyó Stortti, sin dejar de celebrar la importancia de que sea un retiro «preparado por sacerdotes para sacerdotes».
El Retiro de Emaús busca ofrecer un espacio de renovación interior a la luz del acontecimiento pascual, permitiendo a los consagrados experimentar la presencia de Jesús Resucitado y redescubrir su misión en un clima de profunda fraternidad.

