En un cierre de martes frenético, el Gobierno nacional logró finalmente la «fumata» necesaria para llevar este miércoles al recinto del Senado la ambiciosa Reforma Laboral. Sin embargo, el texto que se votará dista significativamente del dictamen original impulsado por Patricia Bullrich. En una muestra de pragmatismo político, el oficialismo aceptó una serie de modificaciones que garantizan la «luz verde» de los bloques dialoguistas, pero que dejan un sabor agridulce en el ala más dura de los libertarios.
El acuerdo, sellado en la reunión de Labor Parlamentaria, permitirá que la sesión extraordinaria de este miércoles avance de forma ágil, discutiendo por títulos para girar el proyecto a Diputados cuanto antes.
DINERO PARA LAS PROVINCIAS Y PAZ SINDICAL
Uno de los puntos que más se festeja en las gobernaciones, incluida la de Corrientes, es la eliminación de la rebaja en Ganancias para grandes empresas (que iba a pasar del 30 por ciento al 27). Al dar marcha atrás con este beneficio, se garantiza que la masa coparticipable no sufra un nuevo recorte, un alivio para los distritos que vienen golpeados por el ajuste nacional.

En el plano sindical, el Gobierno aceptó mantener la «caja» de las obras sociales al 6 por ciento de contribución patronal y, fundamentalmente, sostuvo por dos años más los aportes compulsivos a sindicatos (tope del 2 por ciento) y cámaras empresariales (tope del 0,5 por ciento). No obstante, el oficialismo logró imponer una fecha de vencimiento: a partir del 1 de enero de 2028, estos aportes pasarán a ser estrictamente voluntarios.
Pymes y sistema de indemnizaciones
La reforma que se vota también introduce cambios en el sistema de despidos. Se crean los Fondos de Asistencia Laboral, que se nutrirán con contribuciones mensuales obligatorias (1 por ciento para grandes empresas y 2,5 para Pymes). Además, se otorgó un alivio para el sector privado en el pago de sentencias judiciales, permitiendo que las pequeñas empresas puedan cancelar condenas en hasta 12 cuotas mensuales.

