A pocos días de su realización, la Edición N.° 15 del tradicional encuentro fue cancelada lo que generó malestar de los organizadores aunque sectores proteccionistas celebran la medida como un avance contra el maltrato animal.
La Comisión Organizadora del Festival de Doma y Chamamé de Mburucuyá anunció mediante un duro comunicado la suspensión de su 15ª edición, prevista para este 8 de febrero. Su argumento afirma que: “la noticia no solo afecta el calendario turístico local, sino que ha reabierto una grieta cultural y ética en la provincia”.

Desde la organización, el mensaje es tajante: la suspensión no responde a fallas logísticas ni de seguridad, sino a la negativa del Ejecutivo Municipal, de otorgar los permisos necesarios.
«Consideramos esto un ajuste de carácter estrictamente político, ajeno al espíritu cultural y comunitario de esta fiesta», expresaron los organizadores.
El comunicado hace hincapié en el daño económico, señalando que familias de puesteros, artesanos, jinetes y músicos pierden su principal fuente de ingresos de la temporada. «La cultura no se suspende; la tradición no se negocia», cierra el texto, que ya se volvió viral en redes sociales.
El festejo: «La tradición no es violencia»
En la otra vereda, la Asociación Protectora de Animales de Corrientes no tardó en reaccionar, pero con un tono de alivio y celebración. Para los activistas, la caída del festival representa una victoria necesaria sobre prácticas que consideran «arcaicas y violentas».
«¡Vamos todavía! Es bueno que despeguen a nuestro glorioso Chamamé de estas prácticas propias de un circo romano», manifestaron desde la entidad. El argumento central de los proteccionistas es que el género musical, recientemente declarado Patrimonio de la Humanidad, no necesita de la jineteada para brillar. Incluso apelaron a la memoria de Tránsito Cocomarola, asegurando que el «Taita» del Chamamé amaba a los caballos y no habría avalado tales espectáculos.

