El arte encontró su propio escenario dentro del festival y lo hizo a cielo abierto, entre pinceles, charlas y emoción compartida. El responsable de ponerle palabras a esa experiencia es Nicolás García, integrante del colectivo Ñande Arte, uno de los grupos invitados a intervenir el espacio con obras en vivo y un mural que quedará como recuerdo permanente del encuentro cultural.
Junto a Agustina Nadal, Alejandra Aguirre, Gonzalo Lugo y Luciano Flint, García formó parte de un equipo de cuatro artistas que, noche tras noche, transformó lo que sucedía en el festival en imágenes cargadas de identidad. La propuesta no fue solamente pintar, sino observar, sentir y traducir en colores lo que se vivía en cada luna. “Cada noche es una inspiración distinta”, contó, y explicó que esa inspiración surgió no solo de los músicos sobre el escenario, sino también del público, de los bailarines espontáneos y de las historias que se dan al costado de un festival.

Una de las primeras obras estuvo dedicada a los chamameceros y, especialmente, a los correntinos que se animan a bailar sin formar parte de un ballet ni de un grupo formal. “Esa gente que se anima a subir, que baila por amor a la música, nos regala algo muy nuestro. Eso suma muchísimo a la cultura”, explicó el artista, al referirse a la identidad popular como eje del trabajo del grupo.
Entre las escenas que los marcaron aparecieron también rostros concretos. Una pareja de bailarines habituales del festival, Luis y Tere, se convirtió en protagonista de una de las pinturas. Su presencia constante y su cercanía con los artistas despertaron el deseo de rendirles un homenaje. “Todas las noches se acercaban, compartían. Llegó un momento en que sentí que se merecían estar en una obra”, relató García.

El espacio de pintura se convirtió en un punto de encuentro. Muchas personas se acercaron a observar el proceso creativo, a dialogar con los artistas y, en varios casos, a participar directamente. “La gente se copó mucho, pasaban a saludar y dejaban su pincelada también”, recordó, destacando el valor del arte como proceso abierto y compartido.
Para el colectivo Ñande Arte, la experiencia tuvo un significado especial. El grupo reúne a numerosos artistas visuales y desarrolla proyectos donde el trabajo colectivo y la identidad regional ocupan un lugar central. “Es un orgullo poder estar acá y dejar una pequeña huella en todo lo que representa este festival para la cultura”, expresó García.
Además de las obras en vivo, el colectivo fue el encargado de realizar el mural ubicado en el exterior del teatro, pensado como un homenaje permanente para el espacio y para el público. La obra resume en una sola imagen el espíritu que atravesó todas las noches: encuentro, música, danza e identidad compartida.

Quienes deseen conocer más sobre el trabajo de Nicolás García pueden encontrarlo en redes sociales como Nicolás García_arte, donde comparte sus obras y procesos creativos. El colectivo Ñande Arte también difunde sus producciones y proyectos a través de la cuenta nandearte.co, desde donde continúan impulsando experiencias de arte colectivo vinculadas a la identidad regional.

