En la noche de este miércoles 21, cerca de las 21.30, personal de la Policía Rural realizó un control de rutina en el paraje Cuchillas, Pueblo Libertador, donde funcionaba un local que vendía carne sin habilitación. El procedimiento fue encabezado por efectivos del Priar, con apoyo de un médico veterinario, constatándose que el comercio sólo estaba autorizado como despensa y no como carnicería, y se constató que tenían carne para la venta.
Durante la inspección, el responsable manifestó haber faenado un animal propio, pero no pudo justificar la procedencia ni demostrar que cumplió con las normas sanitarias vigentes.
En el lugar se secuestraron preventivamente distintos cortes de carne vacuna, con un peso aproximado de 129 kilos, quedando todo debidamente documentado.
El hecho fue informado al fiscal Rural de Esquina, Luciano Bordón, quien, a pesar de las directivas de la Fiscalía General y del criterio que viene sosteniéndose a partir de entonces, así como de la exhortación del Gobernador en la reunión de La Cruz, se limitó a encuadrar el caso como un delito sanitario bajo las previsiones del artículo 206 del Código Penal, con lo cual se cerró la posibilidad de ir a fondo en la investigación en un caso en el que el responsable debió acreditar, mediante la guía, la propiedad del animal, siendo cuanto menos sospechosa la negativa a exhibir el cuero del vacuno faenado, más allá de que, más sospechoso, es que el que tiene la responsabilidad de la investigación no lo haya exigido.

Este criterio del Fiscal de Esquina genera una preocupación que se expande al resto de la provincia que, luego de procedimientos similares realizados en los últimos días en jurisdicción de Ituzaingó y de Mercedes, parecía haber quedado en claro el criterio que se persigue como política de Estado en el sentido de que el control de las bocas de expendio apunta a ir para atrás hasta llegar a los que proveen la carne.
En ambos casos, los respectivos fiscales calificaron el hecho como presunto abigeato, sin limitarse al encuadre en el artículo 206.
Ahora, con lo actuado por el Fiscal de Esquina, se enciende una luz amarilla que sorprende por igual a los productores y a la Policía que, mientras no tengan el compromiso firme de los fiscales, poco es lo que podrá hacer.
El caso tuvo una fuerte repercusión no sólo por la calificación dada, sino por el hecho que, sin exigírsele la documentación que acredita la propiedad ni haberlo intimado poner a disposición el cuero, se cerró la posibilidad de avanzar en la investigación.

