La seguridad en las zonas productivas de la provincia volvió a ocupar el centro de la agenda pública esta semana. En un movimiento que busca llevar tranquilidad a las tranqueras adentro, se desplegó una doble ofensiva: por un lado, el fortalecimiento del diálogo institucional al más alto nivel; por el otro, la ejecución de operativos de «tolerancia cero» contra la comercialización de carne de dudosa procedencia.
Cónclave en Mburucuyá
El escenario elegido para redefinir estrategias fue el emblemático Museo del Chamamé de Mburucuyá. Allí, bajo la organización conjunta de la Sociedad Rural local y sus pares de Saladas, se gestó en la tarde de ayer una mesa de trabajo que reunió a todas las patas necesarias para combatir el abigeato: la fuerza policial, el poder judicial, los intendentes y, fundamentalmente, los productores.
El encuentro contó con pesos pesados de la seguridad provincial, incluyendo representantes del Ministerio de Seguridad y la cúpula de la Jefatura de Policía. Entre los presentes destacaron el comisario general Gerardo Torres, director de la Policía Rural y Ecológica, y el comisario general Héctor Gauna, director general de Coordinación Interior. A ellos se sumaron el fiscal de Saladas y jefes comunales de la región.

Lejos de ser una reunión protocolar, el tono fue operativo y directo. Las autoridades escucharon sin intermediarios las demandas de los hombres y mujeres de campo, quienes expusieron las vulnerabilidades del sector. El saldo, según coincidieron los asistentes, fue altamente positivo: el compromiso explícito de las fuerzas de seguridad de intensificar la vigilancia trajo un respiro y renovó la confianza en la lucha contra los delitos rurales.
Mano dura en Virasoro
Mientras una estrategia se definía en Mburucuyá, la acción táctica se hacía sentir en Gobernador Virasoro. Este martes 21, un operativo interfuerzas demostró que los controles no se quedan en los papeles.
Personal de la Unidad Especial de Seguridad Rural y Ecológica, bajo el mando del sargento primero Matías Mallorca, y con la supervisión técnica de la veterinaria policial, María Eugenia Barrios, articularon tareas con el área de Bromatología Municipal para inspeccionar carnicerías locales bajo la Ley Federal de Carnes N° 22.375.
Resultados

El procedimiento arrojó resultados preocupantes, pero necesarios: en un comercio ubicado sobre la calle 9 de Julio al 1.500 (barrio Vuelta del Ombú), los inspectores detectaron graves irregularidades en la cadena de frío. Tras revisar exhibidoras y freezers, se procedió al decomiso inmediato de más de 32 kilos de productos, incluyendo carne porcina, bovina y embutidos en evidente mal estado.
Desde el Municipio se labraron las actas de infracción correspondientes, enviando un mensaje claro a los comerciantes: la salud pública es innegociable. Este tipo de operativos funcionan como el eslabón final en la lucha contra el abigeato, cerrando el cerco sobre los puntos de venta que no pueden justificar la procedencia o la calidad de su mercadería.

