Con el regreso del último contingente, la gestión del intendente, Víctor Cemborain cerró con éxito un operativo logístico sin precedentes. Crónica de una promesa que se transformó en una experiencia inolvidable frente a una maravilla natural.
Las valijas vuelven llenas no sólo de ropa, sino de anécdotas. Con el arribo del cuarto y último contingente a la ciudad, se dio por finalizado el ambicioso ciclo de viajes programados a las Cataratas del Iguazú, un hito que movilizó a más de 450 estudiantes de diversos colegios de Mercedes.
Lo que se vivió en las últimas semanas fue mucho más que una excursión escolar; fue la materialización de un compromiso. El despliegue logístico, complejo y multitudinario, respondió a una promesa firme del Intendente Víctor Cemborain, quien puso como eje de gestión el valor de la palabra empeñada.


«Para esta gestión, la palabra tiene valor, y ver la felicidad de nuestros jóvenes al conocer una de las maravillas del mundo es la mejor recompensa», destacaron fuentes oficiales tras el éxito del operativo.
UNA INVERSIÓN EN EL FUTURO
La iniciativa trascendió el mero hecho turístico. Desde el Gobierno municipal, el objetivo central fue premiar el esfuerzo y fomentar el compañerismo entre los jóvenes, brindándoles la oportunidad de acceder a una experiencia que, para muchos, resulta única en la vida.

Ver a la juventud mercedeña frente a la inmensidad de la Garganta del Diablo simboliza una política de estado que invierte en sus estudiantes. Con los cuatro viajes completados sin inconvenientes, la gestión reafirma que los recursos destinados a la educación y al bienestar juvenil no son un gasto, sino la mejor inversión para el tejido social de la ciudad.

