La imagen del «piletón» que preocupó a todo Corrientes esta mañana quedó atrás, aunque la incertidumbre sigue flotando en el aire. En una carrera contra el reloj y el clima, el anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola logró evacuar el agua que lo mantenía anegado tras la descarga de 90 milímetros en una hora.


Según testimonio del personal de guardia en el predio, la orden fue inmediata: extraer el agua de urgencia. Para esto se utilizaron bombas de achique que trabajaron, incluso bajo la lluvia, logrando aliviar significativamente el sector de gradas y alrededores del escenario. Si bien el predio ya luce desagotado, este avance es apenas el primer paso de una jornada de decisiones y ajustes de urgencia dada la contingencia.

La tarde será la clave
A pesar del alivio visual que representa ver el suelo del anfiteatro, la realización de la 35ª Fiesta Nacional del Chamamé aún no está confirmada. Hay factores técnicos que van más allá del agua acumulada:
- Humedad y técnica: el equipo de sonido y las consolas de iluminación requieren un entorno seco para operar con seguridad.
- Ventana de mejora: los pronósticos indican que el mal tiempo podría persistir hasta las 19 o 20 de hoy. A partir de ese horario, se espera un mejoramiento gradual de las condiciones meteorológicas.
- Definición tardía: no habrá definiciones oficiales inmediatas. Se estima que recién entrada la tarde, con un panorama más claro del cielo y del estado de la técnica, se sabrá si los fuelles empiezan a sonar hoy.


El pronóstico: un aliado o el verdugo
Aunque la extracción del agua acumulada del predio es un dato alentador, la alerta amarilla sigue vigente y cualquier nuevo chaparrón intenso podría echar por tierra el esfuerzo de las bombas de succión. La recomendación para el público es no desesperar y esperar el comunicado oficial que seguramente llegará al caer el sol.
Lo ideal es que «no llueva más». Por ahora, el Cocomarola resiste, el agua se fue, pero la última palabra la tendrá el clima de acá a la noche.
Fotos y video Luis Gurdiel

