Se trata de Fernández Guazú y la propuesta, impulsada por uno de sus «hijos» y busca poner en valor las tradiciones del lugar y a la camaradería de la gente de su tierra. Con música, baile, anécdotas y un nombre que evoca una sonrisa, este sábado 17 se llevará adelante la segunda edición y están todos invitados.
Los habitantes de un paraje del interior correntino se preparan para vivir la segunda edición de una celebración que nació con el objetivo de revalorizar su identidad y para que el nombre del lugar vuelva a resonar en las localidades que lo rodean. Se trata de Fernández Guazú, donde un hombre nacido allí puso todo su esfuerzo para que su gente también cuente con un espacio donde puedan disfrutar y mostrar sus tradiciones. Lo llamó el Festival del Mosquito y la invitación está abierta para que cualquiera, vecino o turista, conozca un poco de la riqueza cultural de la provincia.
El docente y gestor cultural mburucuyano, Ramón «Topeka» González sumó su colaboración con el Festival y, a través de sus redes sociales, invita a la toda la gente vivir esta experiencia el sábado 17. «El nombre, tan pintoresco como el propio paisaje, encierra identidad, humor y pertenencia. El Festival del Mosquito no es sólo música y baile; es una forma de decir aquí estamos, de honrar el pasado y apostar al futuro. Este año, el festival volverá a realizarse en enero, cuando el calor del verano se mezcle con el chamamé, las risas y el reencuentro de la gente del campo», describió.

RAICES
González también contó la historia del creador de esta fiesta, don Julio Pared y lo retrató como «un hijo genuino de Fernández Guazú, de esos que llevan el terruño tatuado en el alma». Señaló que a los 16 años partió a Buenos Aires, donde vivió mucho tiempo y formó su familia. Pero decidió volver y actualmente reside en Corrientes. Sin embargo, vuelve de manera frecuente a su paraje natal y entre esos viajes y el contacto con sus antiguos vecinos, gestó su idea para hacerles «un homenaje a su pueblo, a su gente y a las tradiciones que no deben perderse».
Don Pared comenzó a trabajar en lo que iba a ser la primera edición del Festival. Su entusiasmo contagió a su familia y amigos y así, con mucho esfuerzo, llevaron adelante la pintoresca propuesta en un predio que limpiaron ellos mismos y que tuvo gran convocatoria y renovó las expectativas para un segundo encuentro.


GENUINO
El Festival tiene su sede en un predio ubicado en plena zona rural del departamento de General Paz, sobre la Ruta Provincial Nº13, junto a la capilla de la Virgen de Fátima, patrona y guardiana del paraje Fernández Guazú. Y, fue mientras don Julio y sus amigos se ocupaban de limpiarlo y alistarlo para la primera gran edición, cuando se le ocurrió el nombre.
«Topeka» relató que mientras los hombres limpiaban, uno le recordó a don Julio que la fiesta no tenía nombre. Entonces, este, sin pensarlo demasiado e inspirado por los constantes zumbidos dijo: «Se va a llamar Festival del Mosquito». Y pese a que sonó curioso, gracioso y sencillo, nadie discutió que esa denominación resumía muy bien la vida cotidiana y el trabajo en el campo.
Por estos días una pancarta al costado de la ruta 13, anuncia el gran evento: «II Edición Festival del Mosquito. Fernández Guazú. 17 de enero. Cantina y nueve conjuntos en vivo». También en Facebook circula la invitación que incluye un servicio de micros, ida y vuelta, desde Buenos Aires, exclusivo hasta el predio.
Por lo demás, el requisito es solo tener ganas de celebrar la identidad. «Porque el Festival del Mosquito no es solo una fiesta: es la confirmación de que, mientras haya amigos, trabajo compartido y memoria, el espíritu rural seguirá latiendo fuerte en cada rincón de Fernández Guazú», completó González.

