Al cumplir una década como titular de la cartera sanitaria, el ministro Ricardo Cardozo realizó un balance integral de su gestión, marcando la «equidad y la accesibilidad» como los dos pilares que definieron estos diez años. Lejos de un discurso meramente administrativo, el funcionario desglosó cómo se modificó el enfoque de la salud pública correntina: pasar de la espera pasiva a la búsqueda activa del paciente.
«Hoy no se espera que el vecino vaya al centro sanitario, se lo busca en su casa para el diagnóstico, tratamiento y seguimiento», definió Cardozo. Esta lógica se sostiene en la creación de más de 20 Redes de Especialidades que funcionan en toda la provincia, permitiendo la captación temprana y la derivación adecuada.
Los números de la Atención Primaria

El impacto de este modelo proactivo se refleja en las estadísticas del Sistema de Atención Primaria de la Salud (APS). En los últimos años, más de 200.000 personas fueron atendidas gracias al trabajo en terreno de agentes y promotores sanitarios. Esta estrategia permitió detectar y tratar a tiempo patologías graves como cáncer, diabetes y problemas cardiovasculares en poblaciones que, de otro modo, no se hubieran acercado al sistema.
Infraestructura: más de 200 obras y nuevos hospitales

El balance en infraestructura arroja una cifra contundente: más de 200 obras ejecutadas, entre refacciones y ampliaciones. Cardozo destacó hitos que cambiaron el mapa sanitario provincial, como el Hospital Pediátrico de Goya, el Instituto Oncológico y, fundamentalmente, el Hospital Materno Neonatal en la Capital.
Sobre este último, el ministro subrayó un cambio en el modelo de gestión: «Tuvo un gran impacto porque le dimos potestad a los propios pediatras, neonatólogos y obstetras para gestionar su lugar. Les construimos un servicio quirúrgico neonatal ultramoderno, el más importante de la provincia».
A futuro, los objetivos de infraestructura siguen siendo ambiciosos: «Queremos hacer el edificio propio para PLAMECOR y el nuevo hospital geriátrico», anticipó.
Tecnología y Formación Profesional
La modernización llegó de la mano de la telemedicina y la informatización. Según detalló el ministro, ya existen más de 4 millones de registros de atenciones digitales (turnos web e historias clínicas), soportados por una red de fibra óptica en más de 80 instituciones. La telemedicina, consolidada en el Hospital Juan Pablo II, avanza ahora firmemente en los hospitales de adultos.
En cuanto al recurso humano, el crecimiento fue exponencial: al inicio de su gestión había 11 residencias; hoy existen más de 60, formando a casi 700 residentes.
Inversión Social y Soberanía Farmacéutica

Uno de los puntos clave de la sostenibilidad del sistema es PLAMECOR (Planta de Medicamentos de Corrientes). Cardozo resaltó que la producción local permite economizar más del 60% en los costos de medicamentos.
En paralelo, la asistencia directa a personas vulnerables y sin cobertura social implica una inversión anual que supera los 60.000 millones de pesos. Esto incluye desde los programas Mbareté (y Mamá Mbareté) hasta la provisión de prótesis, medicación de alto costo y la colocación de 150 implantes cocleares gratuitos.
Un logro reciente corona este esfuerzo sanitario: la recertificación de la OPS que declara a la provincia libre de transmisión vectorial de Chagas, un objetivo central de la gestión del gobernador Gustavo Valdés.
El hombre detrás del cargo: «Intento hacer el bien»

Más allá de los números, Cardozo se tomó un momento para repasar su trayectoria personal. Nacido en Sauce, en una familia humilde de padres enfermeros y militantes radicales, el ministro recordó que los sucesos de 1999 lo marcaron profundamente.
«Ser médico te habilita a cambiar realidades de manera individual, pero a través de la gestión podés modificar situaciones de manera más genérica», reflexionó sobre su salto a la política, tras pasar por la dirección de hospitales en Paso de la Patria y su experiencia en el sector privado (Sanatorio del Norte, Clínica Modelo y Sanatorio Antártida en Chaco).
Al ser consultado sobre cómo lo definen («un ministro muy humano»), Cardozo apeló a sus raíces: «El ser pobre y tener un tipo de color de piel puede hacer que te cierren puertas. Gracias a Dios y a los valores de mis padres, fui abanderado y pude estudiar. Vengo de una generación de médicos que buscábamos destacarnos».
Finalmente, al mirar hacia adelante, Cardozo enfatizó la importancia de la institucionalidad por sobre las personas: «Existe una estructura y un sistema armado para que se continúe con esta plataforma. Es importante la continuidad de los grupos conformados».

