www.diarioellibertador.com.ar - EDICION DIGITAL · CORRIENTES, MARTES 09 DE MARZO DE 2010- AÑO 6 EDICION N° 2567

  Secciones


Hiper-presidencialismo: hipertrofia y autoritarismo

Por Oscar Portela


La hipérbole surgió espontáneamente -como debía ser- en una de las innumeras alocuciones públicas que la primer mandataria argentina dirigió a su pueblo: "los fundadores buscaron nuestras identidades -no cito de memoria- y la encontraron. Hoy se trata de conseguir definitivamente la liberación y el reconocimiento de esas identidades en el mundo...".
Evidentemente existe pues un antes y un después del protagonismo de América del Sur como bloque cultural, político y económico a partir del trasvasamiento de poder de las antiguas dirigencias a las modernas democracias de la América del Sur actual: Lula, Bachelet, Chávez, Uribe y otros presidentes latinoamericanos.
En la Argentina -debemos suponerlo o deducirlo- después de 1853 debíamos esperar la llegada de la administración Kirchner para lograr consolidar definitivamente nuestra posición en el mundo.
Una posición que logró ostentar el sello de la octava potencia del mundo y que en hoy esta por debajo de la posición 36.
En los últimos veintitrés años la Argentina cedió ocho posiciones en la escala de los países más evolucionados del mundo.
¿A que se debe pues esta exaltación que convirtió al grupo Gobernante en los nuevos Fundadores de una Nueva América Latina?
A tenor de la evolución de la deuda externa Argentina desde 1976, momento en que el monto de la deuda externa era de 6.000 millones de dólares -cifra que parece hoy insignificante ante los más de 170.000 millones a que asciende en la actualidad- creemos que no existen datos que nos permitan tanta exuberante presunción retórica que indicaba de que asistíamos a un milagro Refundacional en lo Político Institucional, en lo Cultural y en lo Económico que nos permitía tanto delirante optimismo.
En 1853 se sancionó una Constitución de Corte Liberal que dejó en aparente olvido las ideas sostenidas tanto por San Martín como las del doctor Manuel Belgrano -egresado de la Universidad de Salamanca -y que hacían coro al pedido de Maximiliano de Habsburgo- cuando propuso a Juárez en el exilio el modelo de una Monarquía Constitucional en la que el Rey delibera pero no gobierna.
El mismo que sostienen aún algunas democracias europeas. Sistemas en los cuales -recordemos la intervención de Juan Carlos de Borbón para evitar el golpe de Tejedor en el periodo de transición hacia la República- tanto reyes como Primeros Ministros, pueden restablecer los desequilibrios estructurales de un sistema parlamentario, reconstruyendo un gabinete incluso permitiendo el acceso de las minorías al gabinete en crisis, lo que hoy intenta desguazarse en una Argentina donde las ambiciones hegemónica siguen atravesando el destino de un República hasta hoy perdida.
De este modo se evitan las hipertrofias y necrosis institucionales enquistadas en los presidencialismos y que conducen inevitablemente a la oclusión de la verdadera representación, cuestión vigente hoy y exacerbada en los discursos fundamentalistas de quienes aún gobiernan en las naciones de los llamados países emergentes como el nuestro.
Estos dislates discursivos que abarcaron todos los mensajes presidenciales durante este periodo de extrema crisis institucional, llegan a los "debates" del senado de la mano de la banca oficialista y evidencian hasta que punto el hiperpresidencialismo y los fundamentalismos, pertenecen a una sola genealogía -el autoritarismo- ignorando la verdadera naturaleza jurídica de toda verdadera institucionalidad.
La soberanía del mandante que constituye la médula de toda democracia abierta: el ciudadano.
Cuando este senador afirmó alguna vez dejándose llevar por la intemperancia "Cristina nos trajo acá", olvido en un acto de amnesia, que el más humilde de los ciudadanos argentinos está presente en el recinto del Congreso de la Nación amas de nuestros grandes repúblicos, y que este recinto constituye el alma de toda representación autentica que respira por los pulmones de sus representantes y que desde el punto de vista constitucional -desde la Comuna- palabra acuñada durante la revolución francesa, y sus concejales comunales, hasta las legislaturas provinciales y las gobernaciones, tienen el mandato de deliberar y gobernar de acuerdo a la representación otorgada por los soberanos de una verdadera República: las Constituciones Provinciales y el Ciudadanos.
Sin querer se continúa asestando de este modo un golpe mortal a la legitimidad de las instituciones. De este dislate a afirmar que las bancas pertenecen a un partido político existe un solo paso.
En el Soviet si pertenecían al Partido porque el partido era el Estado.
El ánimo totalitario sobre el cual la jurisprudencia y no los agregados a las leyes que rigen la aduana fue una constante del país unitario y en esta siempre se juega la última carta.
Evitar que después de haber emitido un sufragio con listas sabanas se produzcan las diásporas de los representados que comienzan a representarse a sí mismos -colectoras, candidaturas falsas- depende de una reforma substancial que rija la vida interna de los partidos políticos y su relación con la sociedad en todos sus estamentos.
Se trata de un desafío pendiente para el manejo de una democracia que necesita legitimar día a día el poder necesario para gobernar una sociedad.
No existiría o sería innecesario todo proceso el juicio político si la legitimidad de un gobierno estuviera asegurada durante todo un periodo.
Remover a un funcionario de su cargo por cuestiones de inhabilidad o por mal manejo de las cuestiones públicas constituye un mandato de la Constitucional nacional.
Si bien la cuestión de la crisis económica que pone en riego la capacidad de gestionar el riego país (aumentos de tarifas en luz, gas, medicina prepaga, alquileres, alimentos, etc.) e imposibilidad de enfrentar la creciente deuda externa, sumados a los más 15.000 millones de argentinos por debajo de la línea de la pobreza -constituye la chispa que encenderá, tarde o temprano el fuego de la crisis que hoy paraliza el país- lo que verdaderamente jaquea a nuestra sociedad, la golpea y la lleva a la violencia, a la desesperación, o la indiferencia en muchos casos, constituye lo que acá hemos expuesto de manera sumaria.
Crisis de legitimidad en el manejo del poder nacido de la oclusión de la verdadera representación republicana dentro del marco de una democracia abierta y dinámica.
Mientras los marcos normativos en los que encuadran las leyes no encuentren formas de regular el manejo del poder, la tentación totalitaria y el discurso fundamentalista y mesiánico, serán siempre un peligro latente para la sociedad Argentina.
Hemos dicho en otras circunstancias que la Argentina ha carecido de grandes partidos que constituyeran la columna vertebral de las transformaciones de los poderes sociales y que esto dio origen en todo momento a la anarquía, el caos y la violencia.
Queda claro que el acto de desobediencia de la izquierda a Juan Domingo Perón en 1973 respondió a que ni los partidos ni los movimientos consiguieron la disciplina del consenso que consiga un discurso franco rente a lo que eufemísticamente llamamos ahora políticas de Estado, cuando la descomposición social amenaza con la paz interna del país.
Para finalizar diremos que tanto políticos como analistas y hasta "locutores" hablan del flagelo que significa la reelección en un sistema Republicano y Federal de Gobierno.
Ninguna Constitución contiene la revelación bíblica de dogmas que perduran a través de la historia. No se puede afirmar como Grondona que "los platos rotos lo paguen los que vienen".
¿Pensaron así los norteamericanos cuando exigieron la renuncia de Nixon luego del pronunciamiento del Gran Jurado?
Todo depende de las circunstancias históricas por las que atraviesa un pueblo: el pacto de la Moncloa que resulta ya un lugar común en las referencias políticas de hoy fue un logro de Juan Carlos de Borbón educado por Franco para hacer frente a estas situaciones.
Una de esas situaciones llevó a que Franklin Delano Rooselvet fuera por cuatro periodos presidente de los Estados y que a su muerte durante la Segunda Guerra Mundial su sucesor Harry Truman -luego de un segundo periodo- dejara a los Estados Unidos luego de un periodo de oscuridad solventado por el talento de Rooselvet como primer potencia del mundo.
Nadie debe esperar milagros en una Argentina libanizada en la cual el ex Presidente Kirchner parece ignorar que su gran logro consistió el lograr una vez más que en la Argentina del peronismo histórico - lejano ya - se pueda pasar de ser un "gerente" a un enemigo y que hoy se convierta por imperio de nuestra cultura política en un "peronista disidente K".
Violencia, pobreza creciente, exclusión, pérdida de diálogos bilaterales, aumento alarmante del déficit fiscal, inflación, libre comercio de la droga, desculturalización y sobre todo una sociedad, que solo existe para sobrevivir sin esperar para las generaciones futuras sino la huida hacia horizontes de mayor excelencia.
BUENOS AIRES

Suple

RURAL

Suple

SALUD

 

Instituto de Cardiología Corrientes