CRISIS DE LA INFRAESTRUCTURA VIAL EN TODA LA PROVINCIA
Pocas soluciones y muchos parches, a ya un mes de la tragedia del arroyo Guazú
Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
Las desidias oficiales, las que condujeron a la vergonzosa caída de la conexión entre Esquina y Goya, se  obraron días después una víctima mortal por la aparente falta de señalización en la Ruta Nacional Nº 12. Y si las obras  provisorias recién estarían en octubre, las de fondo podrían tardar años.
Por Patricio Monzón Battilana  
EL LIBERTADOR

Ayer se cumplió un mes de la tragedia del arroyo Guazú, donde una pareja misionera cayó con su camioneta por la aparente falta de señalización antes del puente.
Días atrás se había derrumbado un largo tramo del viaducto en el Paso Santa Rosa, que unía a Goya y Esquina sobre el Guazú, uno de varios brazos del río Corriente.
Alentada por su marido mientras se hundía, Elena Dzikovski logró nadar hasta ser rescatada por personal del Ejército y la Comuna de Esquina. Cuatro días después, el cuerpo de Rogelio Schweig fue hallado.
Tras ser atendida en el hospital esquinense San Roque y luego en el centro de salud de La Paz, Entre Ríos, denunció que, además de la falta de señales, no había puesto caminero alguno o fuerza de seguridad alertando del puente.
En paralelo a la investigación judicial en curso, los gobiernos nacional, provincial y municipal habilitaron lanchas comunes y sanitarias para el traslado de una costa a la otra, aunque nunca habilitaron el demandado puente aéreo.
Si bien anteayer arribó la primera tanda de materiales para levantar los dos puentes Bailey prometidos por Vialidad Nacional, lo cierto es que recién se terminará en octubre. Desde entonces, quizás haya que esperar años para la reparación definitiva.

Para oídos sordos, el Intendente esquinense alertaba del deterioro en el Paso Santa Rosa
ESQUINA. Corría el 26 de diciembre de 2015 cuando el intendente esquinense, Humberto Bianchi alertó a EL LIBERTADOR sobre el deterioro del puente del Paso Santa Rosa sobre la traza de la Ruta Nacional Nº 12, casi dos años después caía derrumbado en las aguas del arroyo Guazú.
 
LAS SEÑALES SOBRABAN
 
"Tiene no menos de cuatro kilómetros y se están socavando varios tramos. El río Corriente puede llegar a afectar la estructura", había advertido el Jefe comunal.
Acorde a su recuento, la firma a cargo de su restauración había desaparecido "en 2010, cuando Nación no le otorgó los recursos previstos".
Hoy en día, las imágenes de los restos del viaducto, cercenado a la mitad sobre el curso de agua del Guazú, siguen recorriendo el mundo.

"Los puentes tienen más de 50 años y había que cambiarlos hace 10"
ITÁ IBATÉ. El 28 de mayo, ofuscado como pocas veces, el jefe comunal itaibateño, Secundino Portela apuntó contra la ausencia del Estado nacional en el mantenimiento de múltiples puentes de la Ruta Nacional Nº 12.
"Ese y otros puentes son demasiado viejos, tienen más de 50 años y había que cambiarlos hace 10", espetó a EL LIBERTADOR. Criticó las reparaciones, ya que "la única solución es reemplazarlos por completo". Es que "nadie nunca busca soluciones de fondo", mientras "suben los costos de transporte y de producción. A nadie le importa". 

En Saladas, la Provincia y la Comuna se tiraron la pelota por el estado de estructura vecinal
SALADAS. Con el derrumbe del puente vecinal en el camino viejo a la localidad, esencial para el paso de 40 familias del barrio San Lorencito, entre las rutas nacionales Nº 12 y 118, se desató polémica entre la Provincia y la Municipalidad.
El 21 de julio pasado, el presidente de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV), Armando Espíndola dialogó con EL LIBERTADOR sobre el hecho, en ese entonces aún irresuelto, e insistió en llamarlo alcantarilla por su diámetro y longitud, en lugar de puente.
Retrucó los dichos del intendente saladeño, Omar Herrero, que había asegurado que el problema se avisó cinco meses antes a la DPV. "Las máquinas necesarias estaban ocupadas en otras zonas más urgentes por la emergencia hídrica, pero el reclamo se iba a atender", justificó.
Sin embargo, más allá de admitir que el organismo estaba al tanto de la precaria situación del puente, pasó la pelota del derrumbe a la gestión local. "El problema fue que el Municipio se adelantó y empezó a realizar las obras sin la maquinaria necesaria. Se debería haber consultado con el jefe de zona de Vialidad", disparó. 
Así fue que la alcantarilla finalmente "cedió por erosiones causadas por trabajar con equipos inadecuados y porque estaba hecha de piedras". Poco menos de un mes después del derrumbe, el paso fue arreglado casi en su totalidad por personal municipal y caños más grandes de la DPV.

El viaducto del Iribú Cuá, el primero que cedió en 2017
El 19 de mayo de 2017 cayó el primero de una seguidilla de puentes en mal estado principalmente -aunque no sólo en esta traza- sobre la Ruta Nacional Nº 12. Se trató del viaducto sobre el arroyo Iribú Cuá, entre los parajes Scorza Cué y Tuyutí, departamento Itatí. La solución que iba a tardar meros días, se concretó recién más de una semana después, con la esperada habilitación de la estructura Bailey. Durante ese lapso, el tránsito liviano tuvo que desviarse por la Ruta Provincial Nº 5, hasta el empalme con Loreto en la nacional Nº 118. El pesado padeció un trayecto mucho más largo por ruta 12 hacia el paraje Cuatro Bocas en la localidad de Saladas, en el empalme con la 118.

Grietas "de vieja data" que no se reparan 
Tras la caída de los puentes del Paso Santa Rosa y del camino viejo de Saladas, vecinos movilizados por las redes sociales alertaron sobre el posible colapso de otro viaducto de la Ruta Nacional Nº 12 sobre el arroyo San Lorenzo, entre la localidad homónima y Empedrado.
El problema era la grieta de una de sus seis columnas, que se habría pronunciado con las últimas crecidas. Rápidamente, la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) salió a aclarar que "hay algunas fisuras pero son de vieja data, y por ahora el puente no presenta ningún tipo de dificultad".
Al día siguiente de que las imágenes se viralizaran, el 23 de julio pasado, el jefe de Obras del 10º Distrito de la DNV, Marcelo D'Ascenzo enfatizó que "no corre peligro de derrumbe", y que se comunicó con la firma Caminos del Paraná "para que subsane el socavamiento en los estribos, al sólo efecto de mejorar la sensación del tránsito".
Lo extraño, claro está, es que mientras Vialidad Nacional recalcó que no existe peligro alguno de derrumbe, también reconoció que las grietas eran "de vieja data", ergo, podrían haber sido subsanadas hace mucho tiempo. 
A escala mayor, la desidia oficial de dos años sin escuchar las advertencias del intendente de Esquina, Humberto Bianchi y varios de sus pares a la vera de la ruta 12, culminó en la tragedia del arroyo Guazú. 

Derrumbes y fisuras, una crónica que nunca acaba y suma nuevos capítulos
Este año empezó con la caída del puente entre los parajes Scorza Cué y Tuyutí, departamento Itatí, donde el Bailey se terminó hacia finales de mayo. Siguió con la tragedia del Paso Santa Rosa entre Esquina y Goya, que días después se cobró una vida por la denunciada falta de señalización por parte de la víctima sobreviviente, en julio. 
Luego cedió el del viejo acceso a Saladas. Pero a fines de mayo se alertaba del estado de 4 estructuras sobre la ruta 12: 2 sobre el río Santa Lucía (Itá Ibaté-Loreto y Bella Vista-San Roque), la tercera sobre el arroyo San Lorenzo entre dicha comuna y Empedrado, y la cuarta entre San Antonio de Itatí y Yahaveré, todas las cuales no cedieron.

La maldición de los Bailey: de temporales a eternosCon la construcción del puente Bailey sobre el arroyo Iribú Cuá, surgió el temor de que lo que se concretó como solución provisoria se torne en una permanente, con todas las consecuencias negativas que implicaría: la capacidad de peso de una y otra estructura, o la resistencia contra los embates de las crecidas. Si bien Vialidad Nacional indicó que el levantamiento del nuevo viaducto llevaría 4 meses, distinto fue el caso del puente Barrancas. Dicha estructura sobre el arroyo homónimo, entre Sauce y Esquina, colapsó a mediados de 2015, cuando Vialidad Provincial instaló un Bailey. Hoy en día sigue a la espera de la retardada licitación de la repavimentación de la Ruta Provincial Nº 126.
 
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