GOBIERNO, CLARÍN, UN SECTOR DE LA JUSTICIA Y DE LA POLÍTICA, FUNCIONALES
Intereses apuntan a incidir sobre la Corte Suprema en el caso Menem
Lunes, 21 de Agosto de 2017
Más allá del caso puntual a resolver, los ministros del alto Tribunal apuntaron a dar un mensaje cifrado. Por un lado, que son la última palabra, la cabeza del Poder Judicial; por otro, hacerle notar al Gobierno que son quienes tienen la sartén por el mango. Y, finalmente, poner en caja a la Cámara Electoral Nacional, que muchas veces pretende arrogarse atribuciones que exceden su rol. Para el análisis, la excepcional prontitud de la Corte en resolver (poco más de dos horas), así como el hecho de la decisión que fue firmada por unanimidad, con lo que ello representa.
UN POLÍTICO DE RAZA QUE MOLESTA A LOS FACTORES DE PODER. El Presidente que más años gobernó la Argentina, tres veces gobernador de su provincia y con dos mandatos cumplidos como Senador de la Nación, busca a los 87 años, con el respaldo del justicialismo de La Rioja y la solidaridad del PJ Nacional volver a ser elegido. Su caso está en manos de la Corte Suprema. El Gobierno nacional propició su inhabilitación, pero el Juez Federal de La Rioja y luego la Corte lo dejaron en carrera. Hoy, el país mirará a La Rioja, a la Provincia de Buenos Aires, a Córdoba y a Santa Cruz.
Los intereses son los intereses. De la noche a la mañana, quienes recorren caminos distintos aparecen juntos. El grupo concentrado de medios, que comandan La Nación y Clarín, busca definir la agenda y muchas veces encuentran a jueces, fiscales y políticos funcionales, con tal de hacer los deberes o al menos no quedar en la mira de la maquinaria mediática.
Al Gobierno el caso pareció escapársele de las manos. El propio candidato a Senador nacional por Cambiemos de La Rioja desaconsejó en términos políticos el intento proscriptivo. Aun así, el macrismo jugó fuerte, mirando al electorado de la Capital, Santa Fe y Córdoba, olvidando el efecto boomerang que en el común del padrón electoral producen maniobras consideradas impropias en democracia, como es utilizar y manipular la Justicia.
Quizás el Gobierno se consideró seguro por un guiño proveniente de la Cámara Electoral, tribunal que funciona con sólo dos miembros desde la muerte, hace ya tiempo, de Rodolfo Munné, un histórico alfonsinista de acendrado prestigio. Quizás subestimó el rol de la Corte. O creyó que los tiempos procesales tornaron ilusorios los derechos conculcados.
Está claro que hubo un error de cálculo, propio de la falta de operadores calificados por parte de un gobierno que aún no pudo entender la importancia de establecer canales fluidos con el Poder Judicial y particularmente con la Corte.
No extrañó entonces que ante la decisión del alto Tribunal, el macrismo se haya llamado a silencio. Tampoco que la clase política, salvo tres o cuatro actores funcionales a la corporación mediática hayan preferido hacer mutis por el foro.
Lo cierto es que el escenario es evaluado por la Corte que, como Tribunal político que es, debe congeniar el sentido de oportunidad y el consenso social con la aplicación del Derecho, cosa que hizo al montar una operación en dos tiempos. Por ahora sólo habilitó a Menem a que pueda ser elegido en las Paso, esto es contrario el criterio del Tribunal inferior. Y a la vez dilató una decisión sobre la cuestión de fondo que quizás se conozca el martes 29 o el jueves 31.
En términos de Derecho está claro que juega a favor de Menem, por un lado aspectos formales como lo es que la impugnación la realizó un ciudadano de otro distrito y la materializó de manera extemporánea, circunstancias estas que podrían determinar que la Corte no resuelva la cuestión de fondo.
Si el criterio fuera avocarse a ello, el Tribunal debe determinar si una persona que no tiene condena firme puede o no ser candidato. En este aspecto, la ley vigente es clara. Es cierto que podría modificarse, pero si así se procede regiría para el futuro y sería pasible de ser demandada su inconstitucionalidad en cuanto violaría el principio de inocencia, privando a la parte del derecho de una revisión constitucional de parte del único tribunal habilitado para ello, cual es la Corte.
Los que apuntan a la inhabilidad o falta de idoneidad olvidan que ello cede frente al derecho de elegir y ser elegido y de que mientras no se agoten las instancias recursivas, una sentencia no puede considerarse firme.
Han sido infinidad de veces que la Corte revocó fallos de tribunales inferiores, muchas de ellas en casos resonantes.
Porqué no darle ese derecho a Menem y, sobre todo, al cuerpo electoral de su provincia en la que el liderazgo del ex Presidente supera a sus propios partidarios.
El intento proscriptivo no hizo sino jugar políticamente a favor de Menem, que hoy hará una elección histórica. Días atrás, 12.000 riojanos reclamaron públicamente que Menem pueda ser reelecto y, entre ellos, había no sólo quienes hoy estaban dispuestos a votarlo.
A esta altura está claro que hay un final abierto. Arriesgar un fallo en un sentido u otro sería desconocer los códigos de la Corte. A la hora de la decisión privilegiarán el consenso pleno y la necesidad de ponerse en el centro de la escena nacional como referencia de poder insoslayable en la vida de la República.
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