LA CAMPAA ELECTORAL QUE VIENE

Prevén un papel decisivo de los medios y de las redes sociales


Así lo estimó el politólogo Pascual Albanese. En un clima restrictivo a la movilidad social debido a la pandemia, los tradicionales actos públicos se verán muy reducidos. La mayoría de la población seguirá los debates, las propuestas y las ofertas electorales desde sus  casas.

Pascual Albanese, hombre de medios, reconocido analista y periodista de vasta trayectoria es además un dirigente político histórico del PJ capitalino, que ocupó cargos de relevancia. En el segundo gobierno del general Juan Domingo Perón estuvo en Presidencia de la Nación, y en el gobierno de Carlos Menem, a quien luego acompañó en el Senado de la Nación, fue director de Telam, Subsecretario de Medios y luego Secretario de Estado de Asuntos Estratégicos de la Nación. Actualmente, tiene una consultora junto a Jorge Castro.
  

Albanese consideró que, en un marco de continuidad de la pandemia durante el año en curso y de las consiguientes medidas restrictivas de la movilidad social, en la campaña electoral que se avecina "los medios de comunicación y las redes sociales, van a cumplir un rol mucho más importante que lo que han cumplido en elecciones anteriores".
Durante un diálogo con el periodista Rubén Duarte en el programa radial La Otra Campana, Albanese se refirió a los temas más candentes de la actualidad nacional con una notable agudeza analítica. El mencionado programa, convertido ya en un clásico de la actualidad política provincial, se emite los domingos por LT7 Radio Corrientes en dúplex con LT25 Radio Guaraní, de Curuzú Cuatiá.
A continuación, la entrevista:
La pandemia va a continuar por lo menos por este año 2021, hay que ver el resultado de la vacuna que se está utilizando, más las demás que van a venir en los meses subsiguientes, pero en definitiva, vamos a tener un 2021 teñido por el Covid-19. ¿Cómo se hace campaña política en un escenario de esta naturaleza?
-Es una pregunta de difícil respuesta, pero no es imposible obtener esa una. Hace un mes ha habido elecciones presidenciales en Estados Unidos, donde votan muchísimas más personas que en Argentina, con una campaña electoral intensísima. Hace dos o tres meses, ha habido elección presidencial en Bolivia y ha ganado el candidato de la oposición, lo que ocurrió también en Estados Unidos. Con esto quiero decir, no digo que sea lo mismo, pero que es absolutamente posible, está demostrado, con ejemplos tan contrastantes como puede ser Estados Unidos y Bolivia. Si se pudo en Estados Unidos y Bolivia, es obvio que en la Argentina también se puede. Hay que ver cuáles son las modalidades que adquiere la campaña electoral de estas características, donde sin duda los medios de comunicación y las redes sociales, van a cumplir un rol mucho más importante que lo que ha cumplido en elecciones anteriores.
Me preguntaba qué pasa con la política en la República Argentina. Vos sabrás, Pascual, que la oposición estaba agonizando hasta hace unos meses atrás, creo yo que los desaciertos del gobierno de Alberto Fernández han resucitado a esta oposición. Vos recordarás que hasta hace seis meses, más o menos, solamente asomaba la cabeza Horacio Rodríguez Larreta como referente, hombre con futuro y como el mejor plantado de la oposición. Hoy están resurgiendo figuras como Mauricio Macri, Miguel Ángel Pichetto, Lilita Carrió y otros. ¿Coincidís con esta apreciación?
-A mí me da la sensación, Rubén, de la misma manera que vos señalás; pero habría que poner esto en un contexto un poco más amplio. En el sentido que ya desde hace muchos años, en la política argentina, más que en el juego de partidos, se dirime en lo que podríamos llamar la dicotomía entre el oficialismo y la oposición. Esto no es una cuestión solamente de ahora, se expresó durante el gobierno de Mauricio Macri y sobre todo, en los dos anteriores mandatos de Cristina Kirchner. Esto quiere decir, la opinión pública, más que optar por el partido A o B o inclusive, por el liderazgo A o B, en primer lugar aprecia cuál es su opinión sobre el gobierno de turno y sobre su gestión. Y a partir de ahí, inclina su opinión a favor del partido del gobierno o de la oposición, sea cual sea uno u otro. Esto quedó muy claro en las elecciones presidenciales del año 2015, cuando Mauricio Macri derrotó a Daniel Scioli, en el sentido que el voto Macri, en ese momento más allá de las cualidades que el electorado encontró en su persona, tenía que ver también con una sensación de cansancio colectivo de la opinión pública, en relación al agotamiento de un ciclo que había expresado los dos mandatos de Cristina Kirchner. Al mismo tiempo, si uno repasa las elecciones del 2019 y entiende cómo fue el proceso que llevó al triunfo de Alberto Fernández, sería imposible no tener en cuenta para explicar esa victoria, la decepción de la opinión pública respecto al gobierno de Macri. En el escenario electoral de este año, elecciones de medio término, nuevamente presenta esta característica. La opinión pública aprecia de una manera o de otra, cuál es la gestión del Gobierno. Y a partir de esa apreciación gira su opinión hacia el oficialismo o a la oposición. Es evidente que las dificultades que ha encontrado el Gobierno en su origen, más los errores cometidos en su gestión, han generado en la opinión pública de hoy, en un segmento importante de la opinión pública, un giro crítico. Ese giro es, de alguna manera, el que señalás de la oposición como alternativa. Te vuelvo a decir, más allá de los méritos propios de esta oposición concreta, como también al mérito concreto de otras oposiciones concretas en otros momentos, tiene que ver con las deficiencias de este Gobierno, en este caso y de los anteriores gobiernos, en las ocasiones anteriores. 
LA PRENSA, HOY
El rol de los medios masivos de comunicación de la República Argentina, es marcada la militancia de un lado y del otro. Medios "objetivos" hay muy pocos.
-Sí, en ese sentido se ha producido un fenómeno que, aunque parezca mentira, remite a los orígenes de la prensa escrita. En el mundo y también en la Argentina, estoy hablando del siglo XIX. Esto es, las primeras publicaciones periódicas tenían un fuerte sesgo ideológico y posicionaban su visión de la realidad, a partir de determinado alineamiento político. Si uno repasa desde el nacimiento del diario La Nación, fundado por Bartolomé Mitre, allá por 1870 en adelante, va a visualizar que ese fue el signo por el cual se originó el periodismo escrito, en la Argentina y también en el mundo. Después emergió lo que nosotros entendemos como periodismo, que es un sistema de medio de comunicación que busca, mal, regular o bien exhibir los acontecimientos de la realidad y, en todo caso, interpretarlos y en todo caso también después de eso, opinar sobre ello. Este largo período da la impresión que en el país es como que se ha encontrado un punto de inflexión, sobre todo en los últimos años, en lo que se llama la grieta en la sociedad argentina. Esto es, el enfrentamiento entre lo que podemos llamar en términos muy genéricos, el kirchnerismo y en términos también muy genéricos, el anti kirchnerismo, generó un tajo en la sociedad que los medios expresan y al mismo tiempo, potencian con su prédica. Por lo cual, efectivamente como decís vos, para lo que podemos determinar el público independiente, la posibilidad de informarse en un solo medio está cada vez más acotada.

La imagen de Alberto

-¿Cuál es la imagen presidencial? ¿Estas conociendo sobre algunos sondeos de opinión?
-En realidad todos los sondeos de opinión son más o menos parecidos, si nos fijamos en la tendencia que marcan en relación a las mediciones anteriores. De todas maneras, a mí me gustaría que fuéramos cautelosos a la hora de evaluar la significación de esta curva de imagen presidencial. Yo quisiera primero decir lo siguiente: el año 2020, desde el punto de vista económico, ha sido el peor año de la historia argentina de los últimos 18 años. Con una caída del Producto Bruto Interno de más del 10 por ciento, equivalente que hubo precisamente en el año 2002. Esto, además, se dio en un contexto de la economía mundial, en la cual por primera vez en 75 años, no 18, el producto bruto mundial bajó un 2 por ciento. La última vez que esto había ocurrido fue en el año 1945, posterior de la Segunda Guerra Mundial. Doy estos datos para decir que tenemos que evaluar la evolución de la imagen presidencial en medio de una catástrofe. Por lo tanto no conviene compararla mecánicamente con experiencias anteriores de otros primeros mandatos presidenciales desarrollados a veces en crisis, pero siempre con relativa normalidad. Dicho esto, lo primero que habría que decir es que, puntos más, puntos menos, la imagen de Alberto Fernández hoy, es un poco más baja que la que era en enero del año pasado. Y muchísimo más baja que lo que era en abril del año pasado, en el cual se dio esa burbuja del cual hablábamos antes, en el cual se dio esta situación de consenso nacional ante la emergencia de la pandemia y que generó un brusco, inesperado y espectacular ascenso de la imagen presidencial. Ahora, el tiempo demostró que se trataba precisamente de una burbuja, pero en realidad tenemos que pensar que Alberto Fernández ha bajado su imagen pública alrededor de 5 puntos en relación a enero, no a marzo, ni abril del año pasado. Dicho esto, hay que decir que no le ha ido bien, pero la ha sacado "barata", si se tiene en cuenta el contexto en el cual se produjo este proceso. 
-Alberto Fernández no pudo o no quiso construir el albertismo, algo que se comentaba y que su entorno más cercano también lo comentó en su momento. ¿Vos pensás que no quiso o que no pudo?
-Es difícil contestar y fácil decir lo que te voy a decir: mitad y mitad. Es decir, era una tarea muy difícil, que requería, seguramente, una gigantesca voluntad política. Esto quiere decir, para semejante cosa, había que querer mucho y da la impresión de que esto no ocurrió. Es muy difícil ponerse en los zapatos del Presidente de la República que mira la situación desde una óptica y desde un punto de vista, infinitamente diferente al de un analista político. Pero lo que en principio puede presumirse, es que efectivamente en la Argentina por su tradición presidencialista, el poder presidencial está siempre en condiciones de construir un liderazgo político. Un caso muy inequívoco y no tan lejano, fue el de Néstor Kirchner, donde en el año 2003 se desembarazó, tardo dos años en hacerlo pero lo logró, de la tutela política de Eduardo Duhalde, quien era el que lo había ungido en la Presidencia de la Nación. Eso demuestra que, históricamente por lo menos, no era imposible que Alberto Fernández intentara y repitiera con Cristina Kirchner, lo que el marido de Cristina Kirchner había hecho con Duhalde. Pero hay una diferencia, Eduardo Duhalde era y sigue siendo, un bicho de la política y el poder, que había sido intendente de Lomas de Zamora, vicepresidente de la República, durante dos periodos gobernador de la Provincia de Buenos Aires y era el jefe político del peronismo bonaerense. Esto es, tenía una base de sustentación, la cual Alberto evidentemente carecía en el momento que fue ungido por Cristina Kirchner. Y creo que eso jugó en el sentido de que no hubiera albertismo. 
-Hay otro elemento a tener en cuenta que es Máximo Kirchner, para muchos impensado que podía despertarse en él un dirigente de peso, ha demostrado que tiene muñeca para organizar, por ejemplo, La Cámpora, que es una de las pocas, si no la única, agrupación con muchos integrantes, con una estructura consolidada, capaz de ocupar distintos cargos en los distintos estamentos del Gobierno. Máximo es un hombre de peso e importante hoy por hoy del sector. Sin ir más lejos, está a punto de "adueñarse" del PJ bonaerense, ¿no?
-Sin ninguna duda que es así y no hay que para nada que subestimar las cualidades políticas de Máximo Kirchner. Hay que tener en cuenta sí, de que se trata de un poder derivado. Máximo Kirchner existe en la política argentina o por lo menos todavía, porque existe y con el peso que tiene, Cristina Kirchner. Hay que decir de todas maneras, aunque parezca mentira dicho desde hoy, La Cámpora no es ninguna novedad.

Las Paso mantienen su vigencia

Parece que las Paso están firmes, ¿verdad?
-No hay tiempo material como para generar un cambio en el escenario. Vos recordarás que las Paso, además, requieren una mayoría especial de ambas cámara del Parlamento. Ni siquiera está previsto su tratamiento parlamentario, el tiempo avanza y un detalle más, lo que siempre termina siendo el punto de vista de la política argentina, lo que se ha dado a llamar la madre de todas las batallas, es la elección de la Provincia de Buenos Aires. Hay que tener en cuenta que por las normas jurídicas provinciales, en la provincia de Buenos Aires, como también ocurre en la ciudad de Buenos Aires, existen las Paso con independencia de lo que ocurre en el orden nacional. Y eso también es un condicionante fuerte que dificulta la implementación de la suspensión de las Paso planteada por los gobernadores.
Además, políticamente son una herramienta electoral de mucha utilidad.
-Eso es así y un poquito más todavía, los oficialismos en general quieren escaparle a las Paso. Los que buscan aferrarse a las Paso no son los oficialismos, sino lo que son oposición. Esto también es independiente de quién es oficialismo y quién es oposición. Los oficialismos tienen siempre la ventaja del Estado, de las cual, las oposiciones carecen. 
Me llama la atención la contradicción permanente del Gobierno nacional. Me viene a la cabeza esto por lo que vos decías de las reuniones multitudinarias, tuvimos muchísima gente amontonada en el velatorio de Diego Armando Maradona, posteriormente frente al Congreso y distintas plazas del país, en el marco de la ley del aborto y otras reuniones desde el punto de vista futbolístico. Es como que el Gobierno, por un lado, impulsó estas cuestiones, sobre todo el velatorio del Diego y el tema en el Congreso de la Nación. Y por otro lado, ahora está aplicando una medida restrictiva bastante fuerte. Entonces hay una contradicción permanente que esperemos se resuelva de una buena vez. 
-Creo que es un tema complicado y que ha puesto el dedo en la llaga, pero que ojo, es una llaga que afecta no solamente al Gobierno nacional, sino a cada uno de los gobernadores e intendentes municipales de la Argentina, sean del partido que sean. Están afrontando exactamente la misma situación que vos describís. Fijate lo que ha sucedido con el último decreto del Gobierno, primero pareció que era un decreto "en serio" que implantaba coercitivamente una serie de medidas restrictivas en el orden nacional, en el cual iban a tener que ajustarse las jurisdicciones provinciales y las municipales. En 48 horas, ese tipo de medidas restrictivas y varios gobernadores y muchos intendentes, particularmente vinculados con las zonas turísticas de la Argentina, pero no solamente ellos, empezaron a expresar su voz de disidencia con esa resolución y lo que termina sucediendo es que el Gobierno nacional emite un decreto de recomendación, en el cual lo que establece no es una decisión, sino pautas a partir de las cuales las jurisdicciones locales deberían resolver cómo manejarse ante el incremento de casos de la pandemia. Esto lo que revela es que es muy difícil mantener lo que podemos llamar la gobernabilidad sanitaria de la Argentina, en un momento que como vos bien señalabas antes, hay mucho hastío colectivo. Esto hace que, no solamente el Gobierno nacional, sino también el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, el de Mendoza, Jujuy o el de Corrientes, el que vos quieras, tienen mucho temor a tomar medidas que, en primer lugar, tengan una reacción negativa de la opinión pública y en segundo lugar, hasta puedan ser no acatadas por un sector importante de la población, con lo cual quedarían seriamente lesionada la autoridad del Estado. Este tema es muy delicado y se ha puesto arriba de la mesa esta semana, con el decreto del Poder Ejecutivo nacional.

La grieta es más fuerte que la pandemia

La pandemia en un comienzo, en las primeras semanas, fuimos muchos quienes entendimos que el lado bueno de la pandemia era unir a las familias, comunidades, en definitiva, unir a los argentinos. Los meses han transcurrido, estamos en el mes 10 por ahí y muy por el contrario, las disputas, no solamente de los partidos políticos, sino en general han profundizado la grieta. La pandemia muy lejos de unirnos a los argentinos, nos distancia cada día más.
-Daría la sensación que en ese sentido, con todo el impacto que sin duda tiene la pandemia en la vida concreta de cada uno de nosotros, no ha tenido un cambio en el aspecto político, que en un momento se le pudo haber asignado. Esto quiere decir, que hubo un momento, los dos o tres primeros meses, en los cuales esa conferencia de prensa conjunta entre el presidente, Alberto Fernández, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof y el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, dieron la sensación de que emergía un cierto espíritu de consenso político para afrontar una situación de emergencia. Esto duró aproximadamente hasta mediados del año pasado y a partir de ahí, volvió a expresarse la dicotomía en la cual recae la sociedad argentina, que no es de ahora, sino de, fácilmente, hace 15 años. Esta situación hace que la forma de afrontar los problemas, se mide muchas veces a partir del alineamiento que los ciudadanos tienen en relación a la situación política y las medidas de gobiernos, buenas, regulares o malas, son aplaudidas por sus partidarios y criticadas por sus adversarios.
La gente está hastiada de este tema de la pandemia, confinamiento, controles y demás… Pero, además, la gente está hastiada de la confrontación. Yo creo que la gente está muy cansada de esta confrontación permanente entre kirchneristas y anti kirchneristas.
-Como siempre y esto es inevitable, la expresión de "gente" utilizada de una manera genérica, no necesariamente abarca a la totalidad del electorado. Obviamente, hay en la sociedad argentina, como en todas partes del mundo, una franja que yo no diría pequeña, sino significativa de la sociedad que puede considerarse alineada en posiciones de uno u otro de los extremos de la grieta. Esto es lo que hace precisamente que, personas de las características de Cristina Kirchner o de Mauricio Macri, conserven todavía un nivel de adhesión importante. Es cierto también que en el medio de estas dos posiciones, hay una amplísima rama de la sociedad, seguramente mayoritaria, que siempre busca una expresión política por el lado del centro. Hay un ejemplo muy nítido de lo que vos describís, que ocurrió en el proceso electoral del año 2019. Cuando uno repasa lo que sucedió hace dos años en la Argentina, se puede entender perfectamente la habilidad política de Cristina Kirchner al ungir a Alberto Fernández como candidato a Presidente sobre la convicción de que, como bien vos señalabas al principio, hay una franja importante de la sociedad argentina que no estaba dispuesta a acompañar por el lado de los extremos, sino que buscaba por algo del medio. En este sentido, esa jugada táctica de Cristina Kirchner, descolocó al gobierno de Mauricio Macri que quedó a mitad de camino y que a último momento, ya acorralado por las circunstancias, también recurrió a un gesto de apertura como recordarás, como fue la elección de Miguel Ángel Pichetto como candidato a vicepresidente de la República, como una idea de parte del oficialismo de aquel entonces, de que también ellos estaban buscando una salida por el medio. Esto es, a la hora de definir la elección presidencial del 19, los dos grandes contrincantes buscaron acercarse al medio, bajo la condición de que si no lo conseguían perdían. Y de hecho, esto es lo que consiguió Fernández y lo que no consiguió Macri.

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