HOY SE CELEBRA EL ANIVERSARIO DE LA CREACIN DE LA INSTITUCIN DE LOS CENTINELAS DE LA PATRIA

Murales en homenaje a la Gendarmería, Malvinas y a Martín Miguel de Güemes


Por Gustavo Adolfo Ojeda
Para EL LIBERTADOR

Concluida la conmemoración de los 82 años del día de la Gendarmería nacional, con la coordinación general de Facundo Cabral, artistas de diversas disciplinas que se referencian en el Centro Cultural La Casa Azul, empezarán el fin de semana a trabajar en un mural alegórico que refleje la gesta de la fuerza en los sucesos de Malvinas. 
La idea es impulsar en la plaza Libertad frente al Escuadrón 48, donde está emplazado el monumento a Martín Miguel de Güemes, el Paseo de la Gendarmería o Paseo de los Gendarmes, a través de mini murales. La idea ya fue presentada a funcionarios del área de Cultura del Municipio y a diversos concejales de nuestra ciudad. Un proyecto más ambicioso contempla la creación de un Museo de la fuerza de seguridad, que en la ciudad de Corrientes actualmente en su Escuadrón 48 tiene de jefe al comandante principal Pablo Alfredo Martínez, en tanto la Agrupación III, en calle Córdoba e Irigoyen, está al mando de Manuel Bogado.
El 28 de julio se cumple un nuevo aniversario de la creación de la Gendarmería Nacional Argentina; recordamos a un hombre que tuvo su primer antecedente en la Prefectura Naval Argentina, fuerza que precedió a los Centinelas de la Patria.
En ambas instituciones pasaron hombres que dieron lo mejor de sí, para el fiel cumplimiento del deber, la mayoría de ellos desconocidos e ignorados en un justo reconocimiento.

DON FELICIANO 
DOMÍNGUEZ

Uno de ellos, don Feliciano Domínguez, hubiera cumplido el pasado 9 de junio, 98 años. Quien estaba casado con la santotomeña doña Stela Maris Ríos, que el pasado 13 de junio festejó sus 93 años de vida, rodeados de sus hijos y nietos en la Capital correntina.
Don Feliciano, en el año 1944, siendo aún conscripto fue escolta del general Edelmiro Farell, cuando el Presidente de la Nación visitó Corrientes, tras su paso por la Prefectura Naval Argentina, fuerza que también lo tuvo incorporado a su hermano menor Carlos, don Feliciano pasó a integrar los cuadros de la Gendarmería Nacional.
Su nuevo destino lo hizo conocer alejados puntos de nuestras geografías en defensa del interés nacional; así fue que prestó servicios desde San Carlos de Bariloche (islas Huemul), en el Sur del país, hasta Eldorado, provincia de Misiones, lugar donde formó su familia.
Sus hijos varones, tres fueron gendarmes, Feliciano, Enrique Gabriel, Ramón Orlando. Uno, Mario Guido integrante de nuestra querida Policía de Corrientes y su única hija, Graciela, está casada con Pedro Cabral, también un hombre de la estirpe guerrera de don Martín Miguel de Güemes.
Su primera trinchera, por entonces estando al servicio de la Prefectura Naval, fue en la localidad de Garruchos, Corrientes, que este año, su antiguo Destacamento cumplió 123 años; por ese entonces las noticias llegaban a la localidad a través del éter de las radios cargadas a batería o pilas de alto consumo. Como así las cartas llegaban en "sulky" o en "galeras"; las certificadas tardaban ocho días y las simples más de quince, lo inmediato era el telégrafo, recuerda el cronista de sus antiguos relatos.
Los diarios, siempre llegaban con bastante retraso y la televisión por supuesto era el futuro esperado. 
Sin duda, lo más grato de su paso por Garruchos, además de servir a la Patria en esta fronteriza localidad limítrofe con la República Federativa del Brasil, fue conocer a su esposa, doña Stela Ríos, con quien como queda dicho líneas arriba formó familia.
Transitar las antiguas calles del poblado, es recorrer parte de una rica historia, muchas veces postergada, por anónimos servidores públicos que han entregado su vida a las instituciones de Prefectura naval y Gendarmería. Tal es el caso de don Feliciano y su hermano menor Carlos; el primero fue timonel responsable de las seis embarcaciones con que contaba la unidad, seis patrulleros con capacidad para una docena de hombres equipados. El segundo, que  permaneció nomás en la Prefectura, tuvo como único destino la localidad de Ituzaingó, donde formó familia y nunca abandonó ese destino, hasta su muerte ocurrida años atrás.
Ambos tienen un denominador común entre tantas historias de vida, las andanzas que supieron relatar a este cronista del mentado Ernesto Eliseo Ezquer Zelaya, más conocido como "El Gato Moro", digno de un capítulo especial. Ambos conocieron también al periodista de Buenos Aires, Máximo Aldalur Alegría, corresponsal de la prestigiosa agencia de noticias United Internacional y planta estable de la Redacción del diario Crítica, pero eso también merece un capítulo aparte. Nada mejor que leer el libro cuya autoría corresponde a Miguel López Breard: "Gato Moro, el señor de Santa Tecla", de Moglia Ediciones.
Don Feliciano, recordaba con meridiana claridad, el velatorio del Gato Moro, en el salón municipal de Ituzaingó, allá por los años '50. El denunciaba 29 años, en el '51, año que falleció el escritor Esquer Zelaya. 

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