JONATHAN Y VANESA

Grandes gestos solidarios para la pareja varada que espera un bebé


Su situación mejoró gracias a la ayuda de decenas de personas que les acercaron alimentos, abrigo, una cama y una bicicleta. Siguen buscando incansablemente trabajo y un lugar para vivir donde puedan permanecer con su hijo cuando nazca.

Los jóvenes bonaerenses que esperan su primer hijo mientras están varados en Corrientes por la cuarentena, recibieron grandes muestras de solidaridad desde que se conoció su historia. Si bien su situación mejoró, siguen buscando un trabajo y una vivienda donde puedan estar con su bebé cuando nazca, ya que no quieren volver a Buenos Aires por temor a la pandemia.
En la edición del miércoles 1 de EL LIBERTADOR, se publicó el drama que viven Jonathan Rodríguez, de 25 años y Vanesa Arias, de 35. Ellos llegaron a la Capital provincial en enero para vender tortas fritas en la playa, pero en marzo la pandemia los dejó varados y poco después se enteraron que serán padres.
Prácticamente sin recursos, desde ese momento se vieron obligados a sobrevivir en la calle, hasta que la Asignación Universal por Embarazo les permitió alquilar una pequeña pieza que transformaron en su hogar, donde sólo contaban con un anafe eléctrico, un pequeño televisor y un colchón que acomodaron en el suelo.
Pese a tener un techo donde dormir, su situación de vulnerabilidad siguió siendo extrema, ya que casi la totalidad del subsidio estatal lo destinaban al alquiler.
Afortunadamente, luego de que su caso se hiciera público y se viralizara en las redes sociales, decenas de personas les brindaron ayuda. Además, muchos más se contactaron para comprarles las roscas azucaradas y las tortas fritas que Vanesa cocina y Jonathan reparte en una bicicleta que recibió recientemente.
"Gracias a Dios le dieron una bicicleta, que Jony la usa a full porque con eso hace la entrega de los chipacueritos y las rosquitas que hacemos. Es como una herramienta de trabajo", comentó a EL LIBERTADOR la futura mamá, destacando que para entregar los productos que venden "no cobramos envió, porque no hay que aprovecharse".
"Después nos donaron, gracias a Dios, una cama. Felizmente ya no dormimos en el piso", agradeció particularmente, dado que por su embarazo de seis meses necesitaba imperiosamente un lugar cómodo para dormir y recostarse.
"También nos dieron ropas, frazadas, mercaderías y ahora están viendo si nos pueden ayudar con el tema de la garrafa y alguna cocina que funcione, porque yo uso el anafe eléctrico y ahora tengo que pagar como 2.000 de luz porque ahí cocino las cosas para vender", dijo Vanesa.
A la necesidad imperiosa de conseguir una cocina a gas, se suma la urgencia de una "heladera, porque a veces me queda comida y yo no quiero tirarla", señaló.
Otra cuestión que preocupa a la pareja por estos días, es conseguir un alquiler donde les permitan vivir con su bebé una vez que nazca, dado que el dueño de su residencia actual les advirtió que no acepta menores en la propiedad.
"Hasta septiembre podemos estar acá, faltarían dos meses. Estoy buscando, pero es difícil porque te piden garante y no tenemos a nadie acá. Yo puedo juntar de a poco algo de plata con lo que vendo para ir a una casita, departamentito o una piecita con cocina y baño", aseguró Vanesa que tiene la esperanza de "estar acomodada en algún lugar antes del parto, así cuando me den el alta el bebé está cómodo".
Por ser anémica, su estado de salud es frágil y debido a ello la semana pasada experimentó una situación alarmante. "La semana pasada me desmayé. El doctor me dice que por ahí me bajó el azúcar. Los análisis me salen siempre que estoy anémica y el hierro que me mandan no lo tolero, lo rechazo", explicó.
Tanto Vanesa como Jonathan son conscientes de que su situación mejoraría marcadamente si tuvieran un ingreso estable y por eso buscan incansablemente una oportunidad laboral. "Jony está buscando desesperado trabajo, porque esto de las rosquitas y los chipacueritos nos ayuda, pero no es un trabajo de todos los días. Además, con la panza se me complica, porque estoy toda la siesta fritando y cocinando y llega cierto punto en que ya estoy cansada, con dolor de cintura", contó la joven.
El futuro papá -que sabe de albañilería, pintura y electricidad- no tiene ningún tipo de preferencias para obtener un empleo. "Lo que sea en este momento le viene re bien porque es una ayuda y un ingreso más", remarcó su compañera.
Aunque en Corrientes lidian con múltiples necesidades, ellos no tienen intenciones de volver a su lugar de origen por temor al coronavirus. "En Buenos Aires están en fase uno. Alrededor de donde vivíamos hay dos o tres contagiados", relató Vanesa, para luego agregar "está re jodido allá, ni siquiera pueden salir a trabajar".
"Nuestro barrio es humilde, somos de La Matanza donde está lo peor de los casos. Encima ni siquiera están atendiendo los médicos, porque mi hermana está embarazada en Buenos Aires y no consigue turno, es un desastre", describió.
"Nosotros pensamos quedarnos acá. Nos gustó mucho Corrientes porque es lindo, tranquilo y la gente es muy buena", reconoció y en ese sentido valoró la actitud de todos los que fueron solidarios con ellos: "Realmente les re agradecemos, porque hemos dormido hasta en la playa y ahora estamos mejor gracias a la gente que nos colabora y nos hacen los pedidos de las rosquitas".
Aquellas personas que quieran ayudar a Jonathan y Vanesa, pueden contactarse por llamada o Whatsapp al 3644-256-638. A través de ese número telefónico también reciben pedidos de roscas azucaradas y tortas fritas, con envío sin cargo en la zona céntrica de la Capital.

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