OTRO DRAMA A EVITAR

Cómo cuidar la salud mental en cuarentena


El aislamiento puede afectar la estabilidad emocional. Para poder sobrellevarla de manera saludable, es importante estar en comunicación con las demás personas. La cura es la palabra.

Hoy, todos los temas que se tratan giran en torno al coronavirus, enfermedad que llevó al Gobierno nacional a decretar la cuarentena obligatoria para toda la ciudadanía. Pero el aislamiento puede ser perjudicial para la salud mental y emocional.
 En ese contexto, EL LIBERTADOR habló con la licenciada en Psicología Mariana Repetto (MP 073), para saber las claves de cómo llevar una buena salud mental durante este período. 
-¿Cómo se maneja la ansiedad y los pensamientos que derivan en caos en este contexto de cuarentena?
-Yo pienso que lo primero que hay que saber, es que una situación así, tan generalizada, nos afecta a todos de distintas formas, no es una situación donde podamos sentirnos bien y estar contentos o felices. Nosotros no nos podemos despegar del contexto donde estamos inmersos y de la situación que padece el otro, quizás, lo que más ponga en relevancia esta situación es la dependencia que tiene nuestro estado afectivo o nuestro estado de salud mental, en relación a los otros. Entonces, lo más importante es saber que uno va a estar ansioso, va a estar angustiado y que esas son características esperables en una situación de esta naturaleza. Si nosotros estuviéramos sin esta angustia o esa ansiedad que nos provoca lo que le pasa al otro, sí sería algo preocupante porque esta situación está generalizada, nos muestra el grado de vulnerabilidad y rompe esa idea que tenemos de que un individuo, por sus propias características personales o genéticas, o de contexto enfermo. Los sentimientos, las ansiedades, las angustias, las adicciones; todas las formas de padecimientos están siempre en relación con el contexto en el que uno se desenvuelve, por el tipo de relaciones que establece, todo eso ayuda o colabora en el estado en el que uno está; entonces, hay sentimientos que en este momento van a estar más generalizados porque la situación es atípica, porque no sabemos cómo ubicarnos ante esto por este imperativo del "quedate en casa", del cuidado, del miedo al contagio, de la desconfianza y bueno, todo eso va a generar esto.
-Es decir, ¿no se puede o es difícil manejar o evitar este tipo de pensamientos?
-Y por supuesto, sería uno totalmente indiferente a lo que pasa a su alrededor, porque esas son expresiones de que el resto nos afecta, de que no somos inmunes de lo que le está pasando a todo el resto, a los más próximos y a los más lejanos; quizás, transcurrimos la vida sin tener dimensión de esa instancia de la cercanía de los vínculos, de la importancia que genera. Esto, lo que pone en evidencia, es la cercanía que hay con nosotros, diferente a esto no son cosas alegres, estamos viviendo, son preocupantes que no sabemos cómo responder, incluso es lógico que le angustie, que la ansiedad aparezca asociado a la situación de encierro, que no es fácil.
-¿Qué apoyo podemos dar a las personas de la tercera edad?
-Yo pienso que, en este momento, se pregona mucho el imperativo como el del verbo del cuidado y que la forma de cuidarse es quedarse encerrado, dentro de las casas y cuando se pregona tanto esto, como imperativo de cuidarse, por ahí pareciera que deja de ser un imperativo solidario para transformarse en algo más: como si vos no te cuidas, no me estás cuidando a mí, y no es lo mismo. A mí me parece que todas las personas en este conjunto, que no somos todos iguales, no significa para todos igual quedarse en casa, hay distintas formas de sentirlo y de vivir. Para algunas personas, el quedarse en casa es quedarse en una soledad abrumadora, en los contextos de violencia también, o sea, no es para todos lo mismo. Yo creo que lo más importante es poder distinguir esa diferencia, hay personas que están mucho más expuestas por esta pandemia y las personas más expuestas son las mayores de edad, lo que necesitan las personas mayores de edad son gestos de cuidado, son esas pequeñas acciones que alguien pueda hacer para valorizar la vida del otro. Entonces, me parece que hay algo que en este momento es importante hacer y que por ahí todo es darle sentido a estos momentos y son estos gestos de cuidados, que la denuncia de quien sale de la cuarentena sea suplida por ese gesto de cuidado, de poder entender que, a lo mejor, el otro tiene una necesidad que yo no tengo y poder colaborar en esa necesidad con el otro.
-En el caso de los más chicos, ¿cómo podemos ayudarlos a la readaptación de no ir al colegio y no salir de casa?
-Yo pienso que, bueno, quizás, en este momento, se torna muy difícil el poder encontrar o armar una nueva rutina y quizás, lo más difícil es eso, cómo generar una rutina de convivencia cuando la vida ha transcurrido depositando en instituciones a los chicos, escuelas, jardines; cómo volver a recuperar el ritmo, o sea, hay ordenamientos que son necesarios en los tiempos que pueden ayudar a todos en la convivencia en un espacio cerrado, pero me parece que es eso. Me parece que lo único que puede calmar un poco, es aprovechar la experiencia como para encontrar otra forma de encuentro con los más chicos, de compartir. Porque lo único que va a sostener es eso, estar en su tiempo de compartir, de hablar, de explicar, de que se pueda entender, de que se pueda hacer algo colaborativamente; me parece que es eso y esta situación nos pone, por un lado, se pregona esta situación del "quedate en casa" y del aislamiento que requiere esta pandemia pero después, es también tener que apelar al encuentro, a generar eso.
-¿La rutina también es importante para llevar adelante, con los más chicos, este contexto de cuarentena?
-Y... la rutina es necesaria para pasar el tiempo que se hace cargo cuando no hay ningún sentido, entonces me parece que es lo más importante. Yo creo que la palabra es muy importante para poder hablar, para poder pensar esta situación, porque también es otorgarle sentido a esta situación de aislamiento. Un sentido que sea otro al miedo al contagio, que ese sentido de encontrarse otra vez distintas generaciones de adultos con los más chicos sea lo que importe.
-En esto que menciona  usted ¿cree que pueden ser útiles las redes sociales?
-Y, me parece que en este momento está permitiendo un contacto con esas esferas de afecto un poco más lejanas con las que uno convive, me parece que esto es importante para un adolescente en un momento en el que se está aislado. Son las redes sociales o el Instagram lo que le permite algún contacto con su generación. También hay adultos mayores que en este momento están intentando explorar un poco porque son las únicas formas de contacto que tienen, me parece que sí son útiles, me parece que por algo se las están usando mucho. Además, permite compartir a cierta distancia y permite ver el rostro, escuchar la voz del otro. Esas cosas son las importantes.
-Vemos que hay una abundancia entre los que son los llamados grupales, las videollamadas. ¿Puede traer una contraindicación también?, ¿puede ser nocivo para la salud mental?
-En la salud mental hay algo que es muy nocivo y es el aislamiento, los vínculos son indispensables para poder sentirse un poco mejor en la vida y transcurrir la vida, nadie puede sentirse más dichoso si no tiene una red que lo sostenga, ese sentimiento de no tener esa red de sostén implica mucha vulnerabilidad. Entonces, si todas las redes sociales y la tecnología sirven para crear ese entramado de contactos, yo no creo que pueda estar mal. No por sí mismo, o porque tengan algo dañino, en este momento hay que estar en contacto con el otro, no desde el imperativo que se establece, no desde eso sino desde "yo lo llamo", el gesto del cuidado, esa forma de acercamiento y de conocimiento de lo que le pueda estar pasando al otro, pero que este reconocimiento no se transforme en denuncia o acusación o peligrosidad, sino de poder reconocer que no para todos significa lo mismo, que todos somos diferentes.
-Con respecto a la realidad y cómo nos vemos bombardeados con los temas de pandemia, ¿se puede seguir atento a la realidad sin poner en riesgo la estabilidad emocional y la estabilidad mental?
-Y hay mucha gente que da consejos al respecto, a mí me parece que todos estamos frente a algo desconocido, es lógico pero me parece que los medios masivos abusan de esa situación. Es lógica la desesperación por información porque es un contexto de desconocimiento y uno se siente seguro si puede saber, por eso se crearon las ideologías, las religiones, se fundaron para poder ofrecer un mundo más o menos cierto porque el sentimiento de vulnerabilidad y de estar expuesto, es muy fuerte. Me parece que frente a ese sentimiento, que los medios masivos hacen una explotación sobre eso y no nos permiten ver la realidad y distinguir, porque podemos ver una realidad que por ahí se aleja mucho del contexto particular que nosotros estamos viviendo o estamos creando. No es solamente en la cuestión de ofrecer información, hay alguien que le interesa determinado tipo de información, por algo existe el rating y existen un montón de cosas; entonces, poder mirar críticamente algo que uno está recibiendo como información, no es información ingenua o dada desde la intención de informar, sino también de manipular la conducta, por lo menos la conducta de que uno lleva prendido el televisor o a la información que se obtenga. Entonces, poder distinguir lo que realmente es cierto en este contexto, es muy difícil. Por ahí, muchas personas, al no poder observar este manejo -que todavía me parece que no hay demasiada consciencia sobre este tipo de manejos-, tanto en las redes como en la televisión, como en los medios masivos, eso hace que uno termine atrapado en esto.

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