SANTIAGO LANGE, LEYENDA DEL DEPORTE

"Hay que priorizar los valores olímpicos y la salud sobre el interés personal de ganar una medalla"



La vida de Santiago Lange es puro vértigo. No para un segundo. Quien tiene la chance de charlar con él, encontrarse a tomar un café o verlo en acción, ya sea proyectando a futuro, entrenándose o compitiendo sobre una embarcación, se da cuenta enseguida que está frente a un hombre apasionado. Un atleta apasionado. Una leyenda del olimpismo mundial. Por eso no extraña que, ante la postergación de los Juegos Olímpicos de Tokio por al menos un año, resuma su pensamiento: "Hay que priorizar la salud y los valores olímpicos sobre el interés deportivo personal".
Lo primero que hace Lange cuando se levanta es ver los árboles. Necesita saber si hay viento. El motor de la navegación a vela. Por eso, desde que llegó de España directo al aislamiento obligatorio, su desesperación por no poder entrenarse en el agua se combinó con charlas cotidianas con colegas del mundo y con el Comité Olímpico Argentino y el Enard para el día a día del camino hacia Tokio. Un camino que deberá esperar un año.
"Por esta pandemia, la situación que vivimos es única para la humanidad. Pasamos por guerras terribles, pero por algo así no pasamos nunca. Por eso había que ser muy cuidadosos a la hora de tomar una decisión y el Comité Olímpico Internacional tomó las decisiones de manera cautelosa pero precisa, escuchando a los atletas, tal como lo hizo el COA", explica Lange desde su hogar, entrando en calor sobre la bicicleta fija.
Con seis Juegos Olímpicos y tres medallas en su haber -bronce en la clase Tornado con Carlos Espínola en Atenas 2004 y Beijing 2008, y oro en Nacra 17 con Cecilia Carranza Saroli en Río de Janeiro 2016-, Santiago es una voz autorizada y requerida en el movimiento olímpico.
Por eso fue el único deportista argentino que habló en la conferencia telefónica conducida por Thomas Bach, presidente del COI, con atletas del mundo. Y por eso fue uno de los 35 argentinos que opinó en una teleconferencia de deportistas nacionales con Gerardo Werthein , titular del COA. "Fueron charlas muy productivas y se escuchó nuestra opinión como integrantes del movimiento olímpico", opina Lange, quien reflexionó durante días sobre la mejor decisión a tomar, en un vértigo imparable.
"La situación del mundo es tan especial que todo lo que hagamos tendrá imperfecciones. Nada va a ser como pretendemos que sea. El COI trabaja muy directo con cada federación deportiva, porque es un mundo diferente. No veo ningún área del planeta que no tenga un problemón. Por eso hay que poner los valores olímpicos por encima del interés deportivo personal. Por encima de la excelencia deportiva, hoy hay que poner la unidad y la paz entre los pueblos. La familia olímpica debe estar unida, porque no sabemos contra qué enemigo peleamos", sentencia el regatista de 58 años. Tal como habían hecho para Río de Janeiro 2016, Lange y Carranza Saroli viajaron varias veces a Enoshima, la sede del yachting en los Juegos de Tokio. "Teníamos ventaja, porque uno de nuestros barcos ya estaba allá. Pero en un momento de emergencia, no sirve el sálvese quien pueda. Mi solidaridad debe ser total, empezando con haberle avisado a la chica que limpia en mi casa que no viniera y que le voy a seguir pagando igual", argumenta el hombre que no para un segundo.
"Primero está la vida. El COI, la Organización Mundial de la Salud, el Gobierno de Japón y nuestro país, iban a hacer lo imposible para que los Juegos Olímpicos  se hicieran, siempre y cuando quedara en claro que no estaba en juego la vida de todos por un evento deportivo. Y así pasó, hasta llegar a esta decisión correcta", explica. Más allá de no poder entrenarse de acuerdo a la planificación requerida por un atleta de alto rendimiento, un tema que no podía pasar inadvertido, es el desgaste mental. El deportista es cuerpo y mente. Nada funciona si uno de los dos pilares está abajo.
"Si no tenés el objetivo claro, tus fuerzas son la mitad. Eso es evidente. Por eso las dudas sobre los Juegos Olímpicos tenían un impacto en mi cabeza. Es mega interesante hablar sobre el impacto mental. Todos los días reformulaba mi plan. Ahora, al menos sabemos que hay una meta", aclara con palabras concisas en cada frase.
Acostumbrado a salir a pedalear con amigos y algunos de sus hijos, a Santiago Lange sólo le queda darle duro a la bicicleta fija en su hogar. Es lo que hay. Y aporta con un mensaje optimista y profesional: "Mi vida es el olimpismo, pero éste es un momento en el que tenemos que sumar".
 

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