Por Iñaki Gabilondo *

La Cumbre del Clima y el problema que nunca citamos

El enloquecido consumo no nos va a permitir llegar demasiado lejos si no hacemos una revisión muy profunda.

La Cumbre del Clima que el lunes de la semana pasada comenzó en Madrid, llegó dramatizada por la declaración de emergencia del Europarlamento del jueves anterior. Ya hubo declaraciones del mismo tenor este mismo año en países como Irlanda, Canadá, Francia, Austria, Argentina y España, donde el 17 de septiembre se aprobó esa declaración de Emergencia Climática con el apoyo de todas las fuerzas políticas menos de Vox. La cumbre comienza con la atmósfera bien engrasada y empujada por la creciente presión de los jóvenes, sobre todo los adolescentes, en todo el mundo.
A la hora de señalar las resistencias en esta lucha siempre consignamos, porque es natural, las constantes zancadillas de países especialmente sensibles y determinantes como Estados Unidos y China, los intereses de grandes corporaciones multinacionales, los negacionistas... pero no alteraremos de verdad el rumbo si no somos capaces de revisar a fondo el pensamiento dominante del crecimiento ilimitado. Y es muy difícil que ocurra porque el paradigma dominante no sólo está dirigido por poderes muy grandes sino porque, además, ese paradigma nos ha conquistado y nos gusta; rige en todo el mundo, como realidad o como aspiración y no se ve alternativa por ningún lado y tampoco parece que hay demasiada gente que lo desee.
Nos encontramos, por tanto, entre lo que decimos, lo que hacemos y lo que deseamos marcando una gran contradicción en esta lucha que es importante pero que no podrá llegar todo lo lejos que puede llegar, como no vaya al fondo de las cosas.
Vean un ejemplo de esta contradicción; para hacer un pantalón vaquero hacen falta 3.000 litros de agua; para hacer una camiseta de algodón, mil litros de agua; para unas zapatillas de deporte, 4.000 litros de agua; quiero recordar que estos datos no los facilita ningún colectivo radical conservacionista; son datos elaborados por un estudio de El Corte Inglés y la Fundación Botín y ahí está una de las pruebas del mundo en el que vivimos, en el que hay muchas cosas por hacer, muchas que se están haciendo, que se deben seguir haciendo, pero que siempre tendrán un freno muy rápido en este crecimiento ilimitado y este enloquecido consumo que no nos va a permitir llegar demasiado lejos si no hacemos una revisión muy profunda.
 
    * Publicado por cadenaser.com
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