ENVUELTO EN LA CAMALEÓNICA MARCHA DE SU LÍDER, CAMAU ESPÍNOLA

Martín Barrionuevo, en una verdadera encerrona

Martín Barrionuevo se instaló en la política vernácula como el principal exégeta del ex intendente, Camau Espínola. Como tal, supo ser el más kirchnerista de todos para luego mutar su discurso hacia uno más ambiguo y escurridizo de específicas requisitorias periodísticas. Es que el ambivalente andar del medallista olímpico lo dejó sin argumentos válidos para aplicar su demagogia a escala local, y con lo sucedido ayer, su imagen se sumergió en un limbo de credibilidad difícil de sortear ante la opinión pública correntina.

Con la nominación de Miguel Pichetto como precandidato a Vicepresidente de Mauricio Macri, el Senador electo quedó boquiabierto. Un escenario dantesco se instaló frente a sus ojos ¿Por qué? Porque demasiado tuvo que "dibujar" para aplacar las críticas hacia él y su líder (Espínola), cuando éste dijo que "Cristina es el pasado" y decidió sumarse al bloque del rionegrino en la Cámara alta nacional. Y luego, cuando suelto de cuerpo dijo: "Por supuesto que voy a votar el desafuero".
A Barrionuevo le costó dar explicaciones desde que Camau se dedicó (de 2015 a la fecha) a aprobar cualquier batería de leyes que impulsara el macrismo. Desde el pago a los fondos buitre, el endeudamiento, hasta el pliego de Fresneda para Juez Federal de Paso de los Libres. Todo se hizo según las directrices de Pichetto, el más permeable de los peronistas alternativos y con Espínola como protagonista trasgresor de los mandatos del justicialismo correntino. 
En las columnas dominicales se vino advirtiendo el movimiento pendular del hasta hoy jefe de la bancada del PJ en el Senado nacional, que luego de una larga trayectoria en el peronismo aparece dando un salto que era un secreto a voces desde hace semanas.
Sin embargo, este 2019 se asomó con una especie de armisticio implícito entre la denominada Cooperativa del PJ provincial y el camausismo (un engendro que siquiera duró hasta las parlamentarias del domingo 2). 
Dentro de este marco de unidad que se pretendió mostrar hacia afuera, el ex Secretario de Economía de la Capital se ubicó en la grilla de candidatos a senadores del Frente para la Victoria, sin dar explicaciones por la camaleónica performance de Camau. Cualquier colectivo parecía venirle bien a la hora de encontrar la forma de cómo seguir en la Legislatura provincial.
Más allá de la lamentable imagen dada en las elecciones, con apenas el 19 por ciento de los votos obtenidos, a pesar de haberse alzado a hurtadillas con la casaca del Frente para la Victoria, esta jugada -casi personal- le representó a Barrionuevo otro compromiso (¿pour la galerie?) para con los "compañeros": apoyar incondicionalmente al tándem Fernández-Fernández para las Primarias de agosto y las presidenciales de octubre. 
¿Qué hará ahora que Pichetto, el padrino de Espínola en el Congreso, eligió ser el compañero de fórmula de Mauricio? ¿Qué directiva recibirá de su jefe político? ¿Recibirá alguna? 
¿Se convertirá en Barrionuevo, el pragmático? ¿O decidirá hacer girar su propio trompo en el recinto, desde el 10 de diciembre, con un monobloque?
El mismo interrogante está planteado respecto a Camau, en momentos decisivos con la inminente renuncia de Pichetto a la conducción del bloque que camina hacia su unificación con el cristinismo.
Habrá que ver cuántos apóstoles siguen a Pichetto, una elección difícil si no toman en cuenta los valores ideológicos, sino el oportunismo de adónde caerá la taba.
Hoy por hoy, la elección tiene final abierto. Ningún frente está en condiciones de asegurar el triunfo, más allá de que no se discute que los Fernández marchan en punta y llegarán adelante en la primera vuelta. Si logran perforar el porcentaje indicado por el sistema electoral, serán consagrados como Presidente y Vice. Si no lo lograsen, la elección estará para alquilar balcones. Entrará a jugar el poderoso aparato del Gobierno en materia comunicacional y de redes sociales, un profesionalismo al que no hay que subestimar.
Pichetto estaba claro que no quería dejar el Senado. La realidad no le dejó abierta ninguna puerta. En la recta final se prendió de la tabla del Gobierno. Habrá que ver si es la salvadora.
Camau, un destacado deportista, seguramente deberá pensar mucho antes de resolver su alineamiento en una hora decisiva de su carrera política, tanto más cuanto en el universo K dista de haber la mejor onda con el ex candidato a Gobernador. 

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