Fuerte llamado de la Iglesia a reflexionar como sociedad
STANOVNIK. Convocó a que se genere un cambio verdadero en los correntinos.

MENSAJE EN EL COMIENZO DE LA CUARESMA

Fuerte llamado de la Iglesia a reflexionar como sociedad

23/02/2012 | En su homilía a la feligresía por el Miércoles de Cenizas, el Arzobispo de Corrientes insistió en que en esta etapa de preparación para la Pascua, cada uno debería replantearse qué señales se le está dando a los más jóvenes; también mencionó que las comunidades religiosas deben revisar la coherencia de sus palabras que predican con las acciones.

El arzobispo de Corrientes, monseñor Stanovnik, presidió anoche la celebración por el Miércoles de Cenizas en la Iglesia Catedral.

En su homilía por el inicio de la Cuaresma, que culminará con la Pascua, el prelado correntino hizo hincapié en que en esta etapa hay mucho por lo que reflexionar para motivar un verdadero cambio, en particular insistió en que no sólo los correntinos deben hacerlo en forma particular sino también como sociedad; además de quienes ejercen cargos públicos o de decisión.
En ese sentido expresó: "No da lo mismo creer en un Dios personal, cercano y amigo del hombre, como el que se revela en Jesús y conocemos a través de la Escritura y de la vida de la Iglesia, a cuya imagen fuimos creados, que dirigirse a un dios impersonal y hecho a medida de los propios gustos. En todas las épocas el ser humano fue tentado a fabricarse ídolos y, como en otros tiempos, también hoy les sacrifica todo. La dinámica perversa que los mueve es esclavizar y someter, desquiciar al hombre de su libertad y engañarlo con ilusiones, sensaciones pasajeras y falsas seguridades. El pecado se muestra brillante y encantador, se parece a la luz, pero en realidad es un "agujero negro" que lo devora todo y reclama que se le someta la totalidad de la propia existencia".
"En esas condiciones, el ser humano se convierte en un temible inventor de su propia imagen. Esta alarmante realidad se refleja, por ejemplo, en la letra de numerosas canciones que cantan nuestros jóvenes y que el mundo adulto escucha complaciente: en esos versos se exalta el mal, se aplaude la violencia, se idolatra la transgresión, se festeja la anarquía, se hacen bromas con el drama de la adicción. Es un fenómeno que debería preocuparnos y hacernos pensar. Preguntémonos cuál es el mensaje que transmite hoy la familia a sus hijos y la sociedad adulta a los jóvenes". 
"Deberíamos preguntarnos qué señales estamos dando como sociedad en temas fundamentales como es el respeto por el otro; la práctica de la justicia y la transparencia en la gestión pública; la real prioridad que se le debe dar a la educación; la atención humana y profesional que requiere la persona del enfermo en nuestros hospitales; el trato que le damos a los detenidos en nuestras cárceles y a sus familiares; el cumplimiento de las normas de convivencia ciudadana, etc. En este sentido, también las comunidades religiosas debemos revisar, a la luz de la verdad que es Jesucristo, la coherencia de las palabras con nuestras acciones para no obrar contra de lo que predicamos. Si el mundo que ofrecemos los adultos a las nuevas generaciones, recibe la respuesta que leemos en muchas de sus canciones, es para preocuparnos en serio. Todos, sin excepción, pero con mayor responsabilidad los que ejercemos funciones de autoridad en la comunidad, sea en el ámbito civil o religioso, estamos llamados a un profundo cambio de nuestra mente y de nuestra conducta".



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17-05-2012
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