Martes, 07 de Julio de 2020

Sociedad »  En su consagración, Larregain se encomendó a la "Madre de Itatí"

DÍA HISTÓRICO

El nuevo Obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Corrientes fue ungido por todos sus pares de la provincia, en una ceremonia que contó con la presencia del gobernador, Gustavo Valdés y el intendente, Eduardo Tassano. 

 


José Adolfo Larregain fue consagrado ayer como Obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Corrientes, en una ceremonia que se realizó por la tarde en la Catedral de la Capital, concelebrada por todos los obispos de la provincia y presidida por el arzobispo Andrés Stanovnik. Por las medidas de distanciamiento social vigentes, en el templo hubo un reducido grupo de personas, entre los que estuvieron el gobernador, Gustavo Valdés y el intendente, Eduardo Tassano, y sus respectivas esposas. 
Como lo hicieron los primeros apóstoles hace más de 2.000 años, Larregain recibió el Sacramento del Orden Sagrado por la unción con el óleo y la imposición de manos de Stanovnik y los obispos Salvador Castaña (arzobispo emérito de Corrientes), Adolfo Canecín (Goya) y Gustavo Montini (Santo Tomé). 
Se trató de una ceremonia histórica para el pueblo creyente correntino y para la Iglesia local como institución, algo que quedó reflejado en las más de 13 mil reproducciones que tuvo la transmisión de la ceremonia por Facebook. Miles más siguieron el evento a través de la radio, la televisión y otras redes sociales. 
Vale destacar que la función principal del Obispo auxiliar será ayudar al Arzobispo en su tarea pastoral, por las exigencias que demanda el servicio ministerial que presta.
Durante la misa, la máxima autoridad eclesiástica de Corrientes brindó una homilía en la que destacó que en "el contexto global de crisis que estamos transitando, causado por la pandemia del Covid-19, es un signo muy fuerte para el inicio del ministerio episcopal de nuestro hermano (Larregain)". 
Posteriormente, dijo que, en este contexto, "viene bien tener presente los signos episcopales que va a recibir el nuevo obispo: el anillo, la mitra y el báculo", puesto que "son signos para un oficio nada fácil, porque debe dar seguridad y dirección para enfrentar las crisis más hondas y sistémicas por las que inevitablemente atravesamos los seres humanos". 
Continuando con lo anterior, subrayó que ser Obispo es "un servicio que implica tanto dejarse acompañar, como acompañar a otros, aprender a soportarse pacientemente y soportar con mansedumbre a su pueblo; ser dócil a las inspiraciones del Espíritu para que, gobernado por él, gobierne de acuerdo con sus luces y no con las propias. Por todo ello, los signos episcopales que mencionamos son profundamente significativos".
"Por todo ello, una de las tareas principales que se desprenden del ministerio episcopal, que recibirá fray José Adolfo, es anunciar el Evangelio, en continuidad con la misión que Nuestro Señor Jesucristo confió a los doce apóstoles. Anuncio que pone en crisis al oyente de la Palabra y le propone abrazar el camino del amor hasta dar la vida", expresó Stanovnik.
En el tramo central de la celebración, se procedió al sagrado momento en el cual los obispos presentes impusieron sus manos sobre la cabeza de su nuevo par, quien luego fue ungido con óleo y recibió los signos episcopales de su mandato.  
Para cerrar la ceremonia, Larregain brindó sus primeras palabras como Obispo auxiliar, cargo al que valoró como "un nuevo paso vocacional", y como la "invitación a un sí más, dentro del gran sí que un día dije y hoy renuevo en esta bella fecha de los santos Pedro y Pablo".
"Agradezco al Papa Francisco y a quienes pusieron la confianza en mí para este servicio que hoy se me encomienda. Mi gratitud a todos los presentes, que representan a los que hoy les gustaría estar. De todos modos, las redes sociales y los medios han hecho posible la transmisión de la celebración. Aprovecho para saludarlos a todos, los abrazo con el alma. Muchas gracias por todas las expresiones de cariño y saludos recibidos", continuó.
Luego, agradeció "a la Iglesia particular que peregrina en Corrientes, la cual ya comencé a experimentar su cercanía, sencillez y profunda fe" y reconoció "los gestos fraternos de bienvenida". 
Desde su nuevo cargo, también saludó "a todos los sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, seminaristas, comunidades parroquiales, instituciones sociales, gubernamentales y pueblo correntino", y en este contexto hizo suyas las palabras del salmo que reza "me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad".
En otro tramo de su discurso, imploró "a nuestro Señor que se haga en mí lo que hemos venido rezando en este tiempo: que sea un verdadero testigo de la Buena Noticia; que tenga un corazón comprensivo, sabio y prudente, de hermano; me conceda el discernimiento necesario para escuchar, hablar y actuar con rectitud y coraje, abierto a la acción del Espíritu Santo".
Por último, se encomendó a la Virgen de Itatí, rogándole: "Tierna y dulce Madre de Itatí, que miras con ojos de misericordia a tu pueblo correntino, no apartes tus ojos de mí".