OPINIÓN

Así te recordaré Pocholo


Hay personas que son grandes profesionales y no tan buenas personas o al revés. "Pocholo" Barreto tenía las dos virtudes, desde un amor al periodismo enorme hasta una forma de ser definitivamente querible.
Nos conocimos allá por 1994, creo, cuando ambos dábamos los primeros pasos en el periodismo deportivo, "Pocholo" en El Diario de Corrientes y yo en El Diario del Chaco. Primos profesionales, ya que teníamos el mismo dueño.
 El Argentino de básquetbol disputado en las ciudades correntinas de Bella Vista y Goya nos permitió forjar una amistad eterna, donde también conocí a su hermano, Fernando "El Puma". Después nos vimos de nuevo en otra actividad de nuestra profesión y no fue una común: la llegada de Diego Maradona a Mandiyú nos juntó en un predio que casi no recuerdo, cerca del aeropuerto correntino. Compartimos una comida en la parrilla ubicada frente a la estación de servicios del cruce de la Ruta N° 12.
Pocos años después, "Pocholo" llegó a Resistencia y allí se hizo cargo de Deportes de El Diario, chaqueño e independiente como así se llamaba entonces. 
Formamos un equipo con Julio Schoenburg y Alejandro "Pañal" Maidana que marcó un hito en la historia periodística al crear, en 1997, el suplemento Pasión, una publicación matutina que tocaba todos los deportes en ediciones de 8, 12 y hasta 16 páginas, según el día.
El suplemento Pasión nos llevó a ganar en 1998 el mayor premio periodístico provincial, el Wandelow, pero también obtuvimos el premio Chaco del mismo año. Fueron años de esfuerzos enormes y sin mucho acompañamiento salarial, pero lo hicimos y el optimismo, simpleza y la sonrisa eterna de "Pocholo" hicieron que el trabajo sea siempre positivo y eficaz.
En 2002 seguimos juntos, pero ya en Primera Línea, y la vida nos permitió mantener una amistad aún luego de mi alejamiento de ese diario. "Pocholo" fue y será gran parte de la historia periodística, pero su forma de ser, su compañerismo, sus bromas, su risa cuando compartíamos alguna cargada, nos contagiaba y trascendía todo lo demás. 
Así recordaré siempre a este amigo. Hasta la próxima, "Pocholo". 
                      
 Por Guillermo Cabaña

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