Por José Luis Acosta Díaz (*)

Será Fernández, pero Alberto

En la fría mañana del sábado 18 de mayo de 2019, los argentinos nos vimos sorprendidos por una noticia que, al igual que un terremoto, atravesó el país de un extremo al otro, con efectos nunca registrados en nuestra reciente historia política. La senadora, Cristina Fernández de Kirchner, mediante un histórico video de 12 minutos -al que recomiendo volver a ver-, designó como candidato para encabezar la fórmula presidencial en las elecciones Paso a Alberto Fernández y ella, la dirigente política con mayor intención de voto, se colocó en segunda línea, postulándose para la vicepresidencia. Con ese anuncio, sorprendió y sacudió el escenario político del país dejando al costado del camino a varios personajes políticos que más adelante mentaremos. Por supuesto, la primicia no fue tomada de igual modo por todos y todas. 

 
PRUEBAS AL CANTO
 
Sorprendidos, y para mal, fueron los sectores que vieron cómo CFK delimitó sus intereses de privilegio durante su anterior gobierno, minoritarios sí, pero con todo el poder económico que les permitió desplegar un periodismo de guerra generalizado durante el transcurso de su gestión que, una vez que asumió el nuevo presidente, el empresario Mauricio Macri, incrementaron aquella persecución. Toda la fuerza del establishment y del Estado la asediaron mediante difamaciones en cadena en medios afines pagos, la apertura de causas judiciales a través de jueces y fiscales venales, escuchas ilegales, el acosamiento a su familia más próxima, allanamientos a sus domicilios, etc. Así, en lo que se percibía como una auténtica cacería, CFK llegó al sábado 18 de mayo de 2019. Y como el mismo Maradona en su gol a los ingleses, Cristina Fernández de Kirchner arrancó jugando desde su propia área.
El mes anterior, el 19 de abril, Cristina sufrió el fallecimiento de su madre Ofelia Wilhem, a cuyo sepelio no pudo concurrir debido a un viaje programado a Cuba para acompañar a Florencia, su hija, con serios problemas de salud. En el vuelo que la transportaba, un individuo llamado David Lacroze Ayerza, allegado a funcionarios del gobierno oligárquico de Macri y él mismo, ex funcionario de la más criminal dictadura cívico militar, tuvo la cobardía de insultarla.
El jueves 9 de mayo, que tanto como el sábado 18, quedará grabado en la memoria de Cristina y de millones de argentinos, presentó su libro "Sinceramente", editado por la multinacional PenguimRandomHouse ante unas 10.000 personas. El libro batió el récord histórico de un lanzamiento editorial con 300 mil ejemplares vendidos en apenas doce días. Ni lerdo ni perezoso, el juez federal, Bonadio, pidió a la Editorial Sudamericana, subsidiaria de la anterior, el contrato del libro para embargar sus derechos de autor. 
Tres días después del anuncio de aquel sábado, el martes 21 mayo, CFK debía concurrir a declarar para defender su inocencia de las acusaciones por supuesta corrupción en la obra pública. El show de escarnio mediático estaba preparado para ese día hasta en los mínimos detalles. Que se recuerde, sólo Eva Perón fue tan odiada y acosada, como lo es hoy en día la ex presidente. 
Además del acoso personal, el gobierno de Mauricio Macri pretendía aislar a su fuerza política, el kirchnerismo, del resto del peronismo, conformando un sector peronista antikirchnerista, que le disputara la fuerza territorial con que cuentan gobernadores e intendentes bonaerenses, enfrentándolos a CFK; pero cuidando que su volumen electoral no alcanzara para disputarle el gobierno a Macri, en las elecciones de 2019.
Una semana antes, Cristina se reunió con la conducción nacional del Partido Justicialista encabezada por el presidente, José Luis Gioja. En el plano político electoral, sólo faltaban 35 días para que tomara una decisión respecto a su candidatura. Paradójicamente, pese al ensañamiento mediático y judicial sobre ella, Cristina seguía siendo la dirigente política con mayor apoyo popular del país. Y sólo como Evita, alguien tan querida por vastos sectores sociales.
 
EL VIDEO TELÚRICO
 
Como ya se dijo, la sísmica noticia tuvo repercusión en todas direcciones. Hacia el interior del kirchnerismo, hacia dentro del peronismo en general y sobre todo, sorprendió e hizo alterar la estrategia del gobierno y de sus candidatos, que tenían como único designio -a falta de virtudes propias-, devastar  y aplastar a la Cristina candidata a Presidente mediante una lapidación mediática, política y judicial desde el mismísimo Estado Mayor General de Comodoro Py. 
Hacia el interior del kirchnerismo, CFK demostró, una vez más, su liderazgo indiscutido, donde todos se alinearon detrás de la inesperada fórmula. Hacia dentro del peronismo, pocas horas después del anuncio, varios gobernadores, abandonando aquellos anodinos encuentros a los que concurrían poco convencidos, comenzaron a migrar para encolumnarse detrás de la fórmula encabezada por Alberto Fernández. Y en menos de 24 horas, alineó también a los intendentes peronistas de la poderosa provincia de Buenos Aires.
Pero donde el anuncio hizo mayores estragos, fue sobre el grupo de dirigentes peronistas de Alternativa Federal, a los que vació de feligreses. Sergio Massa, de fino olfato político, advertido por fracasos anteriores y, sobre todo, por el clamor de sus bases, se sumó a la fórmula, transitando hacia un peronismo unificado con Alberto Fernández.
Juan Manuel Urtubey corrió expeditivo al calor del flemático Roberto Lavagna. En tanto el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, comenzó a escuchar voces que le repetían que en su provincia era más reclamando que en otros lares. Por último, Miguel Picheto, el Gregorio Samsa del peronismo, al ver desmembrarse el armado amañado con el  macrismo, en conmovedora soledad y sin equipo dónde jugar, arregló contrato con el equipo Cambiemos del Presidente, al que llegó promovido como lozana y portentosa promesa.
Para incorporar en el futuro a los libros de historia, sociología y psicología argentinas, es el fenómeno humano que precipita una ira irracional de un sector femenino, donde se destacan algunas figuras políticas, que pareciera que pretenden trascender más por las críticas y agresiones a CFK que por méritos propios. Como si la existencia de la ex presidente les hubiera interrumpido el camino hacia no se sabe qué pedestal al que estuvieran predestinadas. Me detengo en dos de ellas: la esposa del dirigente gastronómico Barrionuevo que, con el anuncio del 18 de mayo, se vio obligada a efectuar una mudanza precipitada desde el cómodo barrio parlamentario del massismo, hacia la periferia incierta ofrecida por el ya mencionado Roberto Lavagna; y también en la inefable Margarita que, a fuerza de padecer los codazos de la anterior, en el forcejeo por el mismo palenque y al no ser admitida para ningún otro cargo expectante y rentado, deberá ponerse a pensar seriamente en el retiro de su modesto aporte a la política argentina. 
Por último y emulando a Carlitos Gardel, que mejoraba su cantar con el paso de los años, CFK provocó la caducidad prematura del equipo gobernante, los obligó a cambiar de nombre y de foto en el DNI de Cambiemos ante la perspectiva de perder las elecciones y por goleada. Claro que para que eso suceda, antes el gobierno se ocupó de empobrecer la economía del país, de dilapidar la estabilidad y los recursos de la mayoría de los argentinos, y de cometer muchos más desatinos que aciertos. Y eso, en política como en el ajedrez, ante una competidora política como Cristina Fernández, es jaque mate.
 
(*) Licenciado en Políticas Culturales. 
Especial desde Resistencia (Chaco).

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