Por Eduardo Aulicino

Todos pelean por las fechas de las elecciones

Las declaraciones de condena y los enojos podrían ser intercambiados, pero en cualquier caso hablarían de cuentas electorales antes que de un debate sobre calidad institucional en tiempos de campaña. El PJ bonaerense arrancó el año cuestionando con dureza la posibilidad de un adelanto de los comicios en la provincia de Buenos Aires. Apenas unos días antes, los referentes tucumanos de Cambiemos habían salido duro contra una jugada judicial que habilita la alteración del calendario electoral en ese distrito. Un anticipo de las dificultades para empalmar discursos locales y nacionales.

Era previsible que el inicio de este año político llegara con un cóctel de intereses cruzados imposible de rotular colectivamente: los adelantos de elecciones provinciales no se rigen por una sola y misma motivación. Entre los que ya tomaron la decisión y los que se aprestarían a hacerlo, podrían sumar una decena de distritos. Algunos gobernadores aspiran a asegurarse un turno más en sus territorios, otros piensan además en términos de estrategia nacional. Cambiemos, el kirchnerismo y el PJ federal juegan diferentes fichas según el tablero local. Nada, como se verá, es muy homogéneo.
María Eugenia Vidal, insisten sus voceros, definirá la cuestión recién hacia fines de febrero o tal vez en marzo. Y lo haría, insisten también, en función de la estrategia que el laboratorio electoral y las discusiones internas consideren el mejor para apuntalar la reelección de Mauricio Macri. La Gobernadora cuida y trabaja su territorio para mantenerse al frente de la Provincia, pero no con independencia de lo que pueda sucederle al Presidente: voluntad y realismo político.
Vidal lo resume así: entiende que un nuevo período en La Plata sólo sería razonable -en términos de su propia carrera- con Macri en la Presidencia. Seguir como Gobernadora, pero con Cristina Fernández de Kirchner (CFK) en la Casa Rosada sería una pesadilla, la peor.
En otras palabras, para la Gobernadora no se trataría sólo de asegurar su territorio. Su batalla aparece atada como desde el inicio a la pelea más amplia del oficialismo. Al revés, los jefes provinciales del PJ se muestran más sueltos de compromisos. En rigor, hasta por ingredientes generacionales, varios de ellos tienen planes a más largo plazo. Y unos cuantos están embarcados en el armado de un peronismo federal que aún debe definir candidato nacional y que no se ajusta a los deseos de la ex Presidente.
El kirchnerismo expresa precisamente la posición de mayor rechazo a la epidemia de elecciones provinciales desenganchadas de los comicios nacionales. Y en este punto, Cristina Fernández de Kirchner ya envió mensajes de advertencia hacia el PJ y se puso en guardia por lo que pueda ocurrir en Buenos Aires.
La hipótesis de adelantar la votación de Gobernador en el principal distrito del país abrió una discusión que está lejos de ser cerrada en el oficialismo. Podría resumirse así: quienes hasta ahora rechazan la idea, empezando por Marcos Peña y Durán Barba, consideran que podría ser interpretada como un gesto de debilidad y además atentaría contra el arrastre de la boleta provincial atada a la nacional; y quienes la sostienen como una alternativa razonable, cerca de Vidal y también en la Casa Rosada, evalúan que podría licuar el apoyo de jefes locales peronistas a la ex Presidente y, en caso de triunfo, sería un golpe potente a favor de la campaña nacional.
En cualquiera de las dos visiones, asoma con nitidez que la cuestión de fondo es el aporte de la Provincia y en definitiva de Vidal al proyecto de la reelección de Macri, no al revés.
En la otra vereda, la ex Presidente empieza a dar batalla para evitar cualquier puesta electoral que divida las elecciones. Opera especialmente sobre los intendentes, que ven unida su suerte al piso consistente de votos que ella mantiene en sus distritos. Quebrar esa dependencia no sería un dato menor para el oficialismo, tampoco para Sergio Massa y el conglomerado del PJ federal.
Es llamativa por eso mismo la reacción con foco preciso y a la vez parcial que difundió esta semana la conducción del PJ bonaerense, en este turno encabezado por el intendente Fernando Gray, que suele gravitar alrededor del kirchnerismo. Lo hace al igual que muchos de sus pares, algunos por convicción y otros por conveniencia.
Acusó a Vidal de querer manipular el calendario electoral y de no reparar en los costos monetarios que un desdoblamiento electoral tendría para la Provincia. El cálculo presupuestario no parece riguroso. El cálculo político es, en cambio, preciso y también significativo.
El documento salió a cuento de la puesta en marcha de una comisión bicameral de la Provincia que deberá evaluar la posibilidad legal de dividir la realización de elecciones provinciales y municipales. Es decir, Gobernador y legisladores provinciales por un lado, e intendentes y concejales, en otro turno.
Vale una aclaración: se trata, al menos hasta ahora, de un experimento impulsado por el massismo. La comisión que debe analizar esta propuesta -que no parece viable jurídicamente- dará su opinión, sin carácter de imposición para su tratamiento posterior en la Legislatura. Fue una salida conversada por Sergio Massa personalmente con Vidal, en las oficinas porteñas de la Provincia, cuando se discutía el acuerdo que destrabó el Presupuesto y garantizó el aval al endeudamiento previsto por la Gobernación.
Otra cosa es la idea que circula aún sin saldar en el oficialismo, para desdoblar las elecciones. Todo el paquete provincial sería adelantado. Es decir: Gobernador, legisladores, intendentes y otros cargos locales, primero, y recién después el turno nacional. Un camino intermedio consistiría en hacer coincidir las primarias bonaerenses con la nacional, en agosto, y realizar la elección de Gobernador en septiembre, un mes antes de la primera vuelta presidencial.
El PJ bonaerense prefirió no ver diferencia entre la propuesta que fue a la bicameral y la alternativa de desdoblamiento que baraja Vidal. Cargó contra la Gobernadora y evitó mencionar a Massa, tal vez como gesto para no dinamitar puentes. Expresó sí el rechazo cerrado del kirchnerismo.
Ese último es un dato político central: se trata de la inquietud de la ex Presidente, ante la posibilidad de que se desate algún hilo del tejido que ajusta con los intendentes bonaerenses del PJ, en especial del Gran Buenos Aires.
Por la misma razón, logró volumen propio la versión -lanzada desde el circuito de intendentes más cercanos al kirchnerismo- según la cual CFK consideraría lanzarse a competir por la Gobernación si la elección es desdoblada. Difícil hacer compatible esa especulación con la personalidad de la ex Presidente: ¿por qué arriesgaría su suerte en un "mano a mano" con Vidal? La derrota de cualquier otro candidato del PJ en la Provincia complicaría su proyecto de regreso a Olivos. Pero una caída personal ante la Gobernadora sepultaría sus planes. Las desmentidas desde las cercanías de CFK es parte de un juego aún inacabado.
En otra escala, el kirchnerismo ve con preocupación los movimientos de los gobernadores peronistas que por distintas razones no se alinean con su estrategia nacional. La lista de provincias en manos del PJ que ya decidieron adelantar sus elecciones -o que lo harían en breve- anota a La Pampa, San Juan, Entre Ríos, Córdoba, Chaco, Tierra del Fuego y también Tucumán.
Precisamente en Tucumán los hechos políticos con lectura nacional se vienen sucediendo en velocidad. El último fue la decisión de un tribunal que, en la práctica, allanó el camino para que Juan Manzur pueda disponer una fecha de comicios antes de lo previsto. Tal vez, fines de mayo o principios de junio, según trascendió.
Esa movida judicial se produjo a fines de año. Diez días antes, la ex Presidente se había fotografiado con José Alperovich, que se muestra decidido a competir abiertamente con Manzur. Desde el kirchnerismo, ya hace rato se había enviado el mensaje de darle batalla en las urnas a los jefes provinciales que vayan en contra de los planes de CFK, de manera abierta o indirecta, participando del armado del PJ federal o mostrando escaso interés práctico en la disputa presidencial.
Los referentes tucumanos de Cambiemos cuestionaron con dureza el fallo referido. Alfonso Prat Gay y José Cano, anotados en la competencia por la Gobernación, lo adjudicaron a una maniobra asociada al poder local y a la interna peronista. La posible convocatoria adelantada a las elecciones locales suma otro ingrediente a la interna de Cambiemos, ya agitada y más tensa ante la perspectiva que, evalúan, dibujaría chances frente a la división del peronismo.
Enero ofrece así las primeras entregas de una larga serie que no se agotará con el verano.

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